TEHERÁN, Irán (AP) — En la plaza de un barrio pobre de Teherán conocido por el tráfico y consumo de drogas, la psicóloga Atefeh Azimi toma otra muestra de sangre del dedo de un alarmado transeúnte.

Trabaja desde un banco, donde colocó un cartel que, en farsi y en inglés, alienta a la gente a recibir asesoría y hacerse pruebas del VIH.

No se enfoca exclusivamente en los drogadictos que comparten agujaa para inyectarse heroína procedente de la vecina Afganistán.

En los últimos tiempos ha habido un importante aumento en la cantidad de infecciones de VIH a partir de relaciones sexuales, sobre todo entre los jóvenes. Y las autoridades dicen que muchos no saben que están contagiados.

Esto ha dado paso a situaciones incómodas para esta República Islámica, donde las relaciones sexuales sin estar casados están prohibidas y quienes las mantienen pueden ser arrestados y sufrir severos castigos.

Hay quienes, desafiando los viejos tabús en torno a las relaciones sexuales, están hablando en público sobre la necesidad de protegerse, la educación sexual y pruebas rutinarias de VIH.

“La gente tiene una actitud muy mala hacia estas enfermedades”, dijo Mahboobeh Zeinali, una mujer que contrajo el virus y que vive en Teherán. “Creen que si se lavan las manos donde lo hice yo pueden contagiarse, pero no es así”.

Según estimados del gobierno, unas 66.000 personas, entre los 80 millones de habitantes de Irán, padecen el VIH y unas 30.000 no lo saben. Esto es atribuido a la falta de información sobre el virus.

Más del 50% de los infectados tienen entre 21 y 35 años, de acuerdo con Parvin Afsar Kazerouni, director del departamento del sida del ministerio de salud.

Y la cantidad de infectados mediante relaciones sexuales va en aumento.

“Hace cinco o seis años, la tasa de infecciones por relaciones sexuales era del 16 o 17%. Ahora es del 40%, y más alta en algunas provincias”, señaló Mohammad Mahdi Gouya, viceministro de salud. “Esto es una señal de alerta para nosotros. Y la estamos tomando muy en serio”.

Las costumbres inciden en este aumento en las infecciones. Los clérigos de este país musulmán predican que no se pueden mantener relaciones sexuales si no se está casado y rara vez padres e hijos hablan del sexo. En las escuelas no hay casi educación sexual.

De hecho, las relaciones extramatrimoniales están prohibidas y una persona puede ser enjuiciada tan solo por estrechar la mano de alguien del sexo opuesto según una interpretación estricta de las leyes islámicas, o el sariá. La policía, no obstante, rara vez interviene si ve a una pareja tomada de la mano o susurrándose cosas al oído.

El gobierno atribuye a las drogas el aumento de las infecciones.

También podrían incidir un cambio de actitud hacia las relaciones sexuales.

En el pasado, se permitían “matrimonios temporales”, o “sigheh”: un contrato legal por el cual la ley sariá permite a una pareja compartir una habitación de hotel o viajar juntos, aunque esos arreglos no son avalador por el gobierno. Los contratos duran entre unas pocas horas y algunos años, pero son cada vez menos frecuentes en el mundo musulmán.

Últimamente en Teherán han proliferado los “matrimonios blancos”, de parejas que conviven antes de casarse, por más de que eso siga siendo ilegal.

Mohammad Mohammadi Golpayegani, secretario general del líder supremo, ayatola Ali Khamenei, criticó la práctica y sostuvo que dará lugar a una “generación perdida”, que “será ilegítima”.

Un mayor acceso a la televisión por satélite, que en teoría sigue prohibida, da a los jóvenes iraníes la posibilidad de ver la cultura occidental, y lo mismo hace la internet.

Aproximadamente el 60% de los divorcios que hay en Irán son producto de la insatisfacción de las parejas con sus relaciones sexuales, de acuerdo con Mohammad Mahdi Labibi, profesor de sociología de la Universidad Azad de Teherán.

“Cuando uno de los dos no está satisfecho, buscan la satisfacción afuera”, en secreto, dijo Labibi. Esas “relaciones sexuales a escondidas aumentan las posibilidades de contraer enfermedades, incluido el VIH”, indicó el académico.

La prostitución también constituye un problema, según el gobierno.

En la actualidad aproximadamente 10.000 personas están siendo atendidas por VIH o sida, a un costo de 16.000 dólares anuales por paciente, indicó Gouya.

La sociedad iraní la da la espalda a la gente con VIH, sobre todo a las mujeres.

“La mayoría de las mujeres (infectadas) están a cargo de sus familias y, lamentablemente, les resulta muy difícil encontrar trabajo”, dijo Najimeh Babagol, psicóloga que trabaja con mujeres contagiadas de VIH. “Muchas de ellas son rechazadas en los trabajos cuando dicen que están infectadas. Este estigma y la discriminación son el principal problema que enfrentan”.

Khosro Mansourian, director de la organización de ayuda Revivir Valores, para la que trabaja Azimi, opinó que la educación sexual puede ayudar a resolver el problema.

“Habría que empezar desde el jardín de infantes”, sostuvo. “Los niños deben aprender a protegerse y, sobre todo, saber que pueden decir que no”.