Dos trabajadores estadounidenses de asistencia humanitaria infectados con ébola están recibiendo un fármaco experimental tan novedoso que su seguridad nunca se ha probado en seres humanos y fue identificado a principios de este año sólo como un tratamiento potencial, gracias a un largo programa de investigación del gobierno y las fuerzas militares estadounidenses.

Los trabajadores, Nancy Writebol y el doctor Kent Brantly, están mejorando, aunque es imposible saber si el tratamiento es la razón o si se están recuperando por sí mismos, como lo han hecho otros que han sobrevivido a la enfermedad. Brantly es tratado en una unidad especial de aislamiento en el Hospital de la Universidad Emory en Atlanta, mientras que se espera que Writebol sea llevada al mismo lugar el martes en el mismo avión especialmente equipado que trajo a Brantly.

Los dos se infectaron trabajando en Liberia, una de las cuatro naciones de África Occidental que enfrentan la mayor epidemia de ébola del mundo. El lunes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que la cifra de muertes aumentó de 729 a 887 en Guinea, Sierra Leona, Liberia y Nigeria, y que se han infectado más de 1.600 personas.

En un acontecimiento preocupante, el ministro de Salud de Nigeria dijo que se confirmó que un médico que había ayudado a tratar a Patrick Sawyer, el liberianoestadounidense que falleció el 25 de julio días después de llegar a Nigeria, tiene la mortífera enfermedad. Están pendientes los resultados de los exámenes de otras tres personas que también trataron a Sawyer y que muestran los mismos síntomas.

No existe vacuna ni tratamiento específico para el ébola, pero hay varios en desarrollo.

El tratamiento experimental que están recibiendo los trabajadores estadounidenses de asistencia humanitaria se llama ZMapp y es fabricado por Mapp Biopharmaceutical Inc. de San Diego. Está diseñado para potenciar los esfuerzos del sistema inmunológico para combatir el ébola y contiene anticuerpos producidos por animales de laboratorio expuestos a partes del virus.

En un comunicado, la compañía dijo que está trabajando con LeafBio de San Diego, Defyrus Inc. de Toronto, el gobierno estadounidense y la Agencia de Salud Pública de Canadá para desarrollar el fármaco, que fue identificado en enero como un posible tratamiento.

El comunicado afirma que hay muy pocas dosis del medicamento y que están "cooperando con agencias gubernamentales para aumentar la producción tan rápido como sea posible", aunque no proporciona detalles sobre quién más podría recibirlo o cuándo.

La Administración de Alimentos y Medicinas (FDA) de Estados Unidos debe otorgar permiso para usar tratamientos experimentales en el país, pero no tiene autoridad sobre su uso en otros países, y los cooperantes estadounidenses fueron tratados primero en Liberia. Una portavoz de la FDA dijo que no podía confirmar o negar si la agencia concedió acceso a cualquier terapia experimental para los cooperantes en territorio estadounidense.

Writebol, de 59 años, está aislada en su casa en Liberia desde que le diagnosticaron la enfermedad el mes pasado. Ahora puede caminar con asistencia y ha recuperado el apetito, dijo Bruce Johnson, presidente de SIM USA, grupo con sede en Charlotte, Carolina del Norte, para el que trabaja en África

Writebol ha recibido hasta ahora dos dosis del fármaco experimental, pero Johnson no pude atribuir al tratamiento su mejoría.

"El ébola es un virus engañoso y un día uno puede estar de pie y al siguiente en cama. Un día no es indicativo del resultado", señaló. "Pero estamos agradecidos de que estuvo disponible esta medicina".

Se dijo que Brantly, de 33 años, quien trabaja para el grupo de ayuda internacional Samaritan's Purse, también está mejorando. Además de la dosis experimental que le suministraron en Liberia, recibió una unidad de sangre de un niño de 14 años que sobrevivió al ébola y que había estado bajo su cuidado. Esto se hizo para tratar de dar a Brantly anticuerpos que haya desarrollado el muchacho contra el virus.