DETROIT (AP) — Un error al marcar el origen étnico de una mujer hizo que una familia tuviese que esperar siete años para confirmar que su hija había muerto.

Crissita Cage-Toaster, de 28 años, falleció en el 2009 y su cadáver fue encontrado en el 2010. Los padres aportaron abundantes datos para su identificación, incluido un gran tatuaje de una rosa con el nombre de ellos en un hombro de la muchacha, al denunciar su desaparición en octubre del 2009. La policía dijo que había encontrado el auto abandonado de la muchacha, con su cartera, su identificación y su teléfono celular adentro, en un parque céntrico.

“La busco desde el primer día”, afirmó la madre, Rosita Cage-Toaster. “Si me hubiesen escuchado en el 2009, habrían encontrado a mi hija”.

Las autoridades informaron esta semana a los padres que planean exhumar el cadáver, que fue enterrado sin identificar junto con otros restos en un cementerio de la parte occidental de Detroit aproximadamente un año después de ser hallado. Los padres dijeron que la policía de Detroit actuó con negligencia.

Cage-Toaster, quien vive en Atlanta, se comunicó periódicamente con los detectives de Detroit a lo largo de los años. Y en abril se puso en contacto con el Instituto Nacional de Justicia, que tiene un archivo con información de restos no identificados y de personas desaparecidas. El banco de datos incluye detalles como el de los tatuajes.

Cage-Toaster le dijo al Instituto que se enfocase en el tatuaje de su hija. La organización se comunicó con la policía de Detroit, que entonces hizo la conexión entre el cadáver hallado en el río Detroit en el 2010 y el caso de la hija desaparecida de Cage-Toaster.

La policía llamó a Cage-Toaster a fines de septiembre y le dijo que habían encontrado el cadáver de su hija cinco meses después de la denuncia de su desaparición. El médico forense examinó el cadáver, pero no pudo determinar la causa de la muerte.

Las autoridades dijeron que la razón por la que la muchacha no fue identificada fue que en los archivos policiales se puso erróneamente que era caucásica o hispana, cuando en realidad era de raza negra.

“Su cadáver estuvo en el río todo el tiempo”, indicó el teniente Kenneth Gardner. “La tez y esas cosas cambian. Cuesta entrar en detalles”.

Gardner dijo que no sabe por qué la policía no hizo la conexión a partir de los tatuajes años atrás. “Lo que sí puedo decir es que el equipo que tenemos hoy la hizo en 24 horas, ató todos los cabos sueltos”, indicó.

Para Cage-Toaster, la explicación de la policía no tiene sentido.

“Hay demasiadas inconsistencias”, se quejó. “Puedes darle estos datos a un estudiante de primaria y va a resolver el caso. Y se supone que ellos son profesionales”.