RALEIGH, Carolina del Norte, EE.UU. (AP) — El sargento del ejército Bowe Bergdahl regresa el miércoles a un tribunal en Fort Bragg para una audiencia de sentencia, en la que los fiscales presentarán pruebas de que varios de sus camaradas sufrieron heridas graves durante una búsqueda infructuosa después que abandonó su puesto en Afganistán.

Los fiscales convocarán testigos de esas misiones de búsqueda en las que varios soldados y un comando SEAL de la armada sufrieron heridas. Un juez falló que eso no habría sucedido si Bergdahl no hubiera puesto en peligro a sus camaradas en 2009.

El soldado de 31 años, prisionero del Talibán durante cinco años, enfrenta una pena máxima de prisión perpetua tras declararse culpable de falta de conducta frente al enemigo y deserción.

Las declaraciones del presidente Donald Trump pueden afectar el desenlace. El juez militar, coronel Jeffery R. Nance, aún no ha fallado sobre una moción de la defensa de que Bergdahl no puede tener un juicio justo mientras Trump sea comandante en jefe.

Nance dijo el lunes que será justo y no se dejará influenciar por las declaraciones de Trump, pero reconoció que éstas sí pueden afectar la percepción del público.

Expertos en derecho dicen que el juez debe sopesar si el proceso puede parecer injusto a ojos de un observador razonable, bajo el concepto llamado influencia ilegal aparente del mando.