TOKIO (AP) — Un funcionario del Ministerio de Finanzas de Japón vinculado con un escándalo relacionado con la esposa del primer ministro fue hallado muerto, confirmaron las autoridades el viernes, y un segundo funcionario renunció. La muerte y la renuncia sacudieron el gobierno del primer ministro Shinzo Abe y legisladores opositores dijeron que examinarán más detenidamente el escándalo.

El cadáver del funcionario no identificado, que estaba a cargo de transacciones de propiedades estatales en el oeste de Japón, fue hallado en su casa esta semana, dijeron el ministerio y medios de prensa. El ministerio declinó proveer más detalles. La prensa local dijo que el hombre se suicidó.

El ministro de Finanzas Taro Aso anunció además la renuncia del jefe de la Agencia Nacional de Impuestos, Nobuhisa Sagawa, quien previamente estuvo a cargo del departamento que supervisa las transacciones de propiedades estatales.

Aso dijo que Sagawa renunció para asumir responsabilidad por el manejo del escándalo. Sagawa fue llamado frecuentemente al Parlamento el año pasado para explicar el manejo por el gobierno del escándalo y sus respuestas bruscas e impacientes desataron críticas públicas. Sagawa reconoció más adelante que había destruido algunos documentos relacionados con el escándalo, lo que desató una pesquisa oficial.

El escándalo se centra en la venta dudosa en 2016 de tierra estatal al operador de una escuela ultranacionalista a un séptimo de su valor. Yasunori Kagoike, exjefe del grupo escolar Moritomo Gakuen, compró la tierra para construir una nueva escuela primaria, en la que la esposa de Abe sirvió brevemente como directora honoraria. Los Abe han respaldado la filosofía ultranacionalista de la escuela.

Kagoike, tras ver sus planes para la escuela estancarse de repente una vez que se reportó el acuerdo sobre la propiedad, comenzó a criticar a Abe por distanciarse de él. Fue arrestado en julio tras acusaciones de fraude, que muchos críticos dijeron fue un intento motivado políticamente para silenciarlo.

Aso dijo que Sagawa recibió un recorte salarial por su manejo del escándalo, lo que indicó que su renuncia fue básicamente un despido. Legisladores opositores, envalentonados por un reporte en la prensa de que funcionarios de finanzas alteraron documentos relacionados con el escándalo, acusaron al gobierno de Abe de despedir a Sagawa para limitar la indignación pública.

Abe y funcionarios financieros han negado las acusaciones, que han paralizado las sesiones en el Parlamento.