SAN DIEGO, California, EE.UU. (AP) — Desmontar la planta nuclear de San Onofre en el sur de California tomará dos décadas y costará 4.400 millones de dólares, pero el combustible radiactivo agotado permanecerá en el sitio indefinidamente, según un plan de acción de Southern California Edison.

El costo sería el más alto para sacar de servicio una planta en los 70 años de existencia de la industria de generación de electricidad con energía nuclear, reportó U-T San Diego (http://bit.ly/1oZUoTU ).

La planta fue cerrada en 2012 después de que una pequeña fuga de radiación condujo al descubrimiento de daño serio en las tuberías de los generadores de vapor que conducían agua radiactiva. Edison, empresa que operaba la planta, la cerró de manera definitiva el año pasado.

El viernes, la compañía presentó un proyecto de plan inicial para desmotar los reactores mellizos y restaurar en dos décadas la propiedad ubicada en el norte de San Diego, comenzando en 2016.

Tan pronto como en 2019, el combustible nuclear agotado sería transferido de estanques de enfriamiento a almacenaje en seco en contenedores de acero reforzado, donde permanecería hasta que el gobierno federal presente un plan de almacenamiento permanente.

Partes de reactor altamente radiactivas también serían almacenadas en contenedores, mientras que las partes con niveles bajos de contaminación serán llevadas a sitios de eliminación en Texas y Utah.

El plan de Edison calcula que el proceso de reducción de radiactividad residual tendrá impacto mínimo en el aire local y en la calidad del agua subterránea, o en el ruido y congestión de tránsito.

El plan final de retiro de servicio será presentado a la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos en septiembre.

Ted Craver, director ejecutivo de Edison, dijo el jueves a inversionistas y analistas que la empresa ya tiene suficiente dinero a la mano de clientes para pagar el proyecto.

Aún existe una pregunta respecto a cuántos clientes de la compañía se les pedirá cubrir los miles de millones de dólares en otros costos, como el precio del equipo defectuoso y la energía de reemplazo comprada después de que fue cerrada la planta.

Edison y el propietario minoritario de la planta, San Diego Gas & Electric Co., han estado negociando con defensores de los consumidores y funcionarios estatales sobre cómo dividir esos costos y han propuesto una conciliación.

La Comisión de Servicios Públicos de California debe aprobar el acuerdo.