CIUDAD DEL VATICANO (AP) — El arzobispo retirado de Santiago intentó disipar las críticas a la visita del papa Francisco a Chile, y atribuyó los problemas _una concurrencia menor a la esperada y la cobertura negativa en la prensa_ a todo tipo de situaciones, desde las vacaciones de verano a un portavoz “ausente”.

El cardenal Javier Errázuriz, un alto asesor papal, escribió una carta extraordinaria a los obispos de Latinoamérica en la que insistió en que el viaje de enero no fue un fracaso, sino sumamente positivo.

En la misiva, reportada inicialmente el viernes por el National Catholic Reporter, Errázuriz no asumió responsabilidad alguna por un escándalo de abusos sexuales que opacó la visita de Francisco, ni de cómo el manejo de las acusaciones que involucran al sacerdote Fernando Karadima afectó la opinión de los católicos chilenos hacia la Iglesia y el papado.

En un principio, el arzobispo retirado archivó la investigación de los abusos de Karadima, y ha reconocido que no les creyó a las víctimas. Un tribunal del Vaticano declaró culpable a Karadima en 2011 y lo sentenció a una vida de penitencia y oración.

El viaje de Francisco se vio dominado por el caso de Karadima y por el respaldo del pontífice a un protegido de éste, el obispo Juan Barros. Algunas de las víctimas de Karadima han acusado a Barros de haber sido testigo de los abusos y haber guardado silencio.

En la carta, Errázuriz acusó a las víctimas de Karadima de intentar sacar provecho de las acusaciones de encubrimiento. Dijo que dichos alegatos son difamación y tienen como fin impulsar una demanda civil contra la arquidiócesis de Santiago.

Juan Carlos Cruz, una de las víctimas, rechazó la acusación, y argumentó que las quejas sobre Barros fueron emitidas mucho antes que cualquier litigio.

Errázuriz dijo que parte de la cobertura negativa en la prensa se debió a la decisión de Barros de hablar con los periodistas y celebrar conjuntamente lo que describió como un exceso de misas con Francisco. Indicó que el portavoz “ausente” de la conferencia episcopal chilena debió haber detenido tanto a Barros como a las organizaciones noticiosas con el fin de mantener el enfoque en el papa.

El arzobispo retirado también dijo que la baja asistencia a los eventos papales se debió a que era época de vacaciones de verano, y a que los lugares elegidos estaban lejos de los centros de las ciudades y sin servicio de transporte público.