NUEVA YORK (AP) — Cuando Ken Ehrlich, el longevo productor de los Grammy y otras ceremonias de premios, colaboró con el gobierno de Barack Obama en la organización de un concierto en honor a las mujeres en la Casa Blanca, la primera dama Michelle Obama impuso una regla.

"No harás ningún homenaje a las mujeres en mi casa sin Aretha Franklin", recuerda Ehrlich que Obama le dijo.

Así que Franklin, una vieja amiga de Ehrlich, se sumó al programa de "Women of Soul" de 2014, que incluyó a Patti LaBelle, Ariana Grande, Janelle Monae y Tessanne Chin. Pese a esos ilustres nombres y subsiguientes actuaciones emocionantes, fue Franklin quien por supuesto se robó el show. Para cerrar la gala, cantó el himno "Amazing Grace" — envuelta en un abrigo de piel — y convirtió la Casa Blanca en una iglesia con feligreses que seguían zapateando y aplaudiendo rítmicamente mucho después del fin oficial del acto.

"Estaba poseída por el espíritu, como siempre que cantaba góspel. Uno podía ponerla en marcha, pero pararla era una historia completamente diferente", dijo Ehrlich el jueves en una entrevista telefónica, horas después de enterarse del deceso de Franklin a los 76 años.

Ese fue tan solo uno de los momentos mágicos que el productor ayudó a orquestar con Franklin a lo largo de los años. El más famoso, ciertamente, fue cuando estaba produciendo los Grammy en 1998 y Luciano Pavarotti iba a cantar "Nessun Dorma" pero se retiró justo cuando el espectáculo en vivo estaba a punto de empezar, por problemas de salud.

Ehrlich revisó rápidamente la lista de artistas a mano que pudieran llenar su lugar. Primero pensó pedirle a Stevie Wonder que hiciera algo increíble, como suele hacer. Pero entonces recordó que Franklin había participado dos noches antes en un homenaje a Pavarotti, cantando precisamente "Nessun Dorma". Ya iba a dar una breve interpretación de "Respect" para un número de aniversario de los "Blues Brothers". ¿No podría también reemplazar al gran tenor?

Así que se fue al estrecho camerino de Franklin — tenía uno pequeño porque no era la estrella principal — e interrumpió su cena de pollo frito para hacerle la solicitud de último minuto.

"Creo que le dije, '¿qué te parecería cantar dos veces esta noche?'", recordó. "Entonces hubo un silencio, y me dijo, 'OK, lo haré’".

Justo antes de salir al escenario, Ehrlich recuerda que Franklin le apretó la mano y le dijo, "Esto va a ser divertido".

Fue más que divertido. Terminó siendo una de sus más grandes actuaciones, parte de la historia musical, y avivó su ya legendario estatus: la Reina del Soul interpreta con gran destreza una famosa aria.

Al día siguiente, Ehrlich y Franklin hablaron en una emotiva llamada telefónica que los tuvo a ambos al borde de las lágrimas. "Me dijo, 'sabía que esto iba a ser algo diferente, pero no sabía que sería tan maravilloso'", recordó.

Ehrlich produjo otras ceremonias y eventos del Grammy en las que participó Franklin, cuyo gran talento musical elogió. Una pianista deslumbrante por derecho propio, en sus actuaciones solo quería a los mejores, en particular en la batería.

"Si no le seguías el ritmo, te daba tu merecido", dijo.

Entre sus actuaciones preferidas de Franklin está una que organizó con Elton John en 1993, cuando ambos tocaron pianos colocados frente a frente y cantaron "Border Song" de John en un dueto hipnotizador.

Ehrlich dijo años después que cuando él y John hablan uno de los dos siempre dice, "¿Recuerdas esa noche con Aretha?"

Ehrlich dijo que pase lo que pase en la música, Franklin siempre será el modelo de excelencia que los cantantes y músicos deben seguir.

"La gente va a hacer todo lo posible por recordarla y va a tratar de hacer lo que ella hizo", dijo. "Lo he visto toda mi vida. Lo vi con Whitney, lo vi con Beyonce. Lo veo con Carrie Underwood. Lo veo con cada género. Creo que tanto hombres como mujeres, aunque las mujeres en particular, estarán cantando esas canciones".

Agregó: "El ser que fue Aretha Franklin perdurará por siempre".