PARKLAND, Florida, EE.UU. (AP) — Jack Ciaramello, alumno de último año de la secundaria Marjory Stoneman Douglas, huyó corriendo más de medio kilómetro (media milla).

Ciaramello, en cuyos oídos aun retumbaba el sonido de los disparos, se encontraba con unos amigos en el estacionamiento de una tienda cuando un agente llegó y le preguntó si conocía al exestudiante Nikolas Cruz.

Por supuesto que lo conocía: Cruz había sido cadete con Ciaramello en el Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales Juveniles de Reserva (JROTC por sus siglas en inglés), cuyos integrantes conforman un grupo muy unido, en la secundaria.

Ciaramello reparó por un momento. Él había escapado pero su hermano de 14 años _también cadete_ continuaba en la escuela. Pero ¿por qué el agente le preguntaba por Cruz?

“Ya entiendo el asunto”, dijo el alumno, de 17 años.

La policía acusó a Cruz el miércoles de matar a tiros a 17 personas entre alumnos y personal en la secundaria. En los días que han pasado desde entonces, las informaciones sobre la conducta violenta y amenazante de Cruz atiborran los medios de prensa y las redes sociales. Algunos estudiantes dijeron no estar sorprendidos en contraste con Ciaramello. Éste sabía que Cruz era problemático y tenía obsesión por las armas. Pero jamás le había pasado por la cabeza que Cruz fuera capaz de perpetrar una barbarie como esta.

Como líder de Cruz en la Compañía E (“Compañía Eco”), Ciaramello intentó inculcar en Cruz la disciplina, el orgullo y el sentido de camaradería.

Los más de 350 cadetes en la secundaria reciben uniformes y camisetas _con el lema “CUESTE LO QUE CUESTE” impreso en el lado del corazón_ y están obligados a mostrar el mayor temperamento posible o pueden enfrentar sanciones. Sin embargo, el año pasado, Cruz había dejado de utilizar su uniforme JROTC. Como líder, Ciaramello advirtió la situación.

Dijo que Cruz siempre buscaba un pretexto para no utilizar el uniforme. Preocupado de que Cruz fuera expulsado del cuerpo, Ciaramello le preguntó qué podía hacer para que volviera a ponerse el uniforme.

Cruz le pidió una barra de dulce Snickers.

“Fui a la tienda, se la compré, y al día siguiente, y a partir de entonces, regresó con el uniforme todos los días: la camiseta, el uniforme, todo”, afirmó Ciaramello.

Ciaramello encontró a Cruz un poco molesto pero no lo consideró peligroso como cadete.

“Le gustaba cazar. Pescar. Y yo, alguien al que gusta eso, bueno, me refiero a las fuerzas militares, ROTC... me parecía normal”, afirmó. “Evidentemente no lo era”.

Cuando las alarmas contraincendios sonaron por segunda vez el miércoles, Ciaramello se encontraba en un campo de entrenamiento atrás de la escuela y escuchó el inconfundible sonido de disparos de un arma de fuego. Los maestros le gritaron a él y otros chicos que regresaran a las aulas.

“No”, pensó Ciaramello. “No quiero estar varadl en un salón si hay un atacante armado en la escuela”.

Mientras saltaba una cerca y ponía pies en polvorosa, Ciaramello pensó en su hermano menor, James, quien es sargento, el máximo rango que puede tener como alumno de primer año. En su fuero interno, Ciaramello pensaba en la urgencia de regresar y buscar a su hermano.

“Aunque quería ir, no podía hacer nada. Así que corrí”.

La familia vivió antes en Newtown, Connecticut, y se marchó unos tres meses antes de que un exestudiante matara a tiros a 26 estudiantes y maestros en esa ciudad.

En esta ocasión, ambos chicos estaban durante la crisis en Parkland.

James Ciaramello se encontraba en una clase de geografía cuando la alarma se activó en el lugar. Después se escucharon los disparos. Como ya había disparado un fusil AR-15 y una pistola 9 mm, James conocía los sonidos.

El maestro llevo de nuevo a toda prisa a los chicos a un salón de clases. Después de 40 minutos agonizantes pegados contra una pared, cuando se escuchó un golpe en la puerta.

“No sabíamos si era una trampa para que saliéramos de los salones y nos dispararan”, apuntó. “Mi maestro fue a ver, por fortuna era la policía y abrieron la puerta”.