LONDRES (AP) — Batalla campal. Estresante. Aterradora.

Así describió Yulimar Rojas su histórica victoria contra Caterine Ibargüen en la final del salto triple del Mundial de atletismo, un duelo en el que la venezolana se impuso el lunes por apenas dos centímetros para poner fin al reinado de la colombiana.

Fue un margen suficiente para darle a su país la primera medalla de oro en un campeonato del mundo, esperando hasta la 16ta edición.

En una vibrante definición en el Estadio Olímpico de Londres, Rojas se impuso con un salto de 14,91 metros conseguido en su penúltimo intento. Ibargüen, campeona de los últimos dos mundiales, alcanzó los 14,89. La ucraniana Olga Rypakova, campeona olímpica en 2012, se llevó el bronce con 14,77.

“Un día épico para mí, una batalla campal en esta fosa”, dijo Rojas, de 21 años. “Será un día que nunca olvidaré. Ganarle a Caterine tras pelear cada centímetro, que es lo que queremos las dos”.

Como se esperaba, el duelo sudamericano estuvo cargado de emoción. Rojas e Ibargüen intercambiaron la delantera dos veces.

El orden de ambas rivales en el podio fue a la inversa con respecto a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en los que Ibargüen ganó el oro y Rojas se llevó la plata.

“Esto es lo que me tocaba hoy”, dijo Ibargüen con tono resignado, pero sin perder la sonrisa. “Es un bonito duelo. Puedes ganar o perder. He enfrentado a una competidora excelente”.

La colombiana de 33 años sabe que el desafío de Rojas es absoluto.

Hace dos meses, en el marco de la Liga Diamante en Roma, Rojas venció a Ibargüen por primera vez. Fue apenas la segunda derrota sufrida por la colombiana en los últimos cinco años. La venezolana también es dueña del mejor registro de la temporada, de 14,96.

Bajo la dirección de su entrenador Iván Pedroso —el legendario cubano que ganó cuatro campeonatos mundiales y un título olímpico— Rojas ahora se define como “una chica que no se detiene ante nada”.

“Desde el primer salto me sentía bien, que podía. Iván me decía que tenía que hacer un salto grande temprano para no darle confianza a Caterine. Darle confianza es algo estresante”, explicó Rojas, con una bandera venezolana a sus espaldas.

Cumplió esa misión con un salto de 14,82 en el segundo intento para irse arriba. Pero Ibargüen replicó con su 14.89 en el tercer envite para recuperar el liderato.

“Con ese 14,89, yo pensé que ahí ganaba”, admitió Ibargüen.

Pero era la noche de Rojas.

“Creo que es un poco aterrador”, relató sobre sus sensaciones de la pulseada. “Es frustrante porque cuando te sobrepasa, es como te sigue exigiendo y te pide más para poder ganarla a ella. He aprendido mucho compitiendo mucho con ella. Ahora llegó una venezolana para darle la lucha y creo que esta rivalidad va a seguir”.

Rojas se consagró una noche después que su compatriota Robeilys Peinado obtuvo una presea de bronce en el salto con pértiga, para la primera medalla de cualquier color para Venezuela en los mundiales.

La segunda presea tardó 24 horas en llegar, y fue de oro.

“Primero fue mi compatriota Robeilys, una medalla histórica también, con 19 añitos. Tiene un gran futuro por delante. Y yo ahora compitiendo con Caterine, una batalla campal de dos mujeres sudamericanas en la fosa”, señaló Rojas.

La crisis política y económica en Venezuela no escapó de su pensamiento en medio de la euforia por su oro.

“Estoy un poco triste por todo lo que está pasando en mi país, un país maravilloso”, dijo Rojas. “Sé que vamos a salir de todo esto, se van a acabar las peleas, se va acabar la guerra entre hermanos venezolanos y que esta medalla le da felicidad y orgullo a mi país”.

Amante de la música electrónica, el pop y el reggaetón, Rojas tenía predilección también por el voleibol en la adolescencia, pero pronto su altura sedujo a los entrenadores de atletismo. La atleta de 1,92 metros de estatura radica desde finales del año pasado en España, donde milita en la sección de atletismo del club Barcelona.

Y supo cumplir su promesa al teñirse el pelo de verde para competir en Londres

“Me prometí cambiarme el color si ganaba el oro. Estoy pensando cuál me pongo, tal vez sea rosado o algo púrpura”, indicó.

Entre otros oros que repartió la jornada del lunes figuró el del jamaiquino Omar McLeod en los 110 metros con vallas, el de la polaca Anita Wlodarczyk en el lanzamiento de martillo y el de la keniana Faith Kipyegon en los 1.500 metros.

Sin embargo, la noticia más interesante en esa última carrera vino de parte de Caster Semenya, la sudafreicana que debutó en el Mundial en dicha distancia y finalizó tercera.

La Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) busca imponer una nueva prohibición para que Semenya compita. Un veto anterior fue revocado.

De acuerdo con la IAAF, Semenya tiene una ventaja injusta sobre las otras mujeres, debido a que hay en su organismo niveles de testosterona superiores a los normales. El asunto es tema de discusiones que podrían resolverse para comienzos del año próximo.

Los periodistas insistieron en preguntar sobre el tema a Semenya, tal como ha ocurrido en un caso que ha ocupado los titulares de la prensa durante casi una década.

Pero la sudafricana negó estar preocupada.

“Es su asunto, no el mío”, zanjó. “Como persona, llegas a un punto en que simplemente te enfocas en ti misma”.

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Eric Núñez en Twitter: https://twitter.com/EricNunezAP