BERLÍN (AP) — La automotriz alemana Volkswagen dijo el jueves que un estudio de su papel durante la dictadura militar brasileña de 1964 a 1985 llegó a la conclusión de que algunos agentes de seguridad de su sede de operaciones en Brasil colaboraron con el régimen, pero que no hay pruebas claras de que esa colaboración fue “institucionalizada”.

Volkswagen ha sido acusada de haber colaborado con el gobierno militar y de crear listas negras de sus trabajadores. El año pasado la empresa encomendó un estudio del caso al historiador Christopher Kopper, de la Universidad de Bielefeld en Alemania.

Según la empresa, la conclusión de Kopper fue que “hubo colaboración entre individuos de la seguridad de Volkswagen do Brasil y el antiguo régimen militar. Pero a la vez no hay pruebas claras de que la empresa institucionalizara la colaboración”.

El informe de Kopper dice que no halló evidencia contundente de que se haya prestado “ayuda material” para operar un centro militar de torturas.

La compañía y activistas efectuaron una ceremonia para presentar el informe en la unidad de Volkswagen en Sao Bernardo do Campo, pero un puñado de ex empleados y víctimas de la dictadura se negaron a asistir y efectuaron una manifestación a la entrada.

“No queremos una conmemoración. Queremos justicia”, dijo Lucio Bellentani, un miembro del Partido Comunista que solía laborar para Volkswagen.

Bellentani, ahora de 73 años, fue arrestado y torturado mientras trabajaba para VW el 28 de julio de 1972. Fue enviado a la cárcel, donde también fue torturado.

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La videoperiodista Renata Brito de The Associated Press en Río de Janeiro contribuyó a este despacho.