MADRID (AP) — Fueron siete meses de angustia, pero una mujer africana logró reunirse finalmente con su hijo de cuatro años en España tras una separación de siete meses, luego de que ambos llegasen a territorio español en embarcaciones separadas y perdiesen el contacto.

Una abogada que llevó el caso a la Corte Europea de Derechos Humanos dijo que Bahoumou Totopa, de 33 años, y su hijo, Abdramane Aziz Cisse, se reunieron el lunes en Melilla, el territorio español en el norte de África. El niño había estado a cargo de los servicios sociales españoles en el enclave norafricano.

El reencuentro se produjo después de que el tribunal europeo interviniese y criticase al gobierno español por no permitir el contacto entre los dos mientras se corroboraba que eran efectivamente madre e hijo.

La abogada Teresa Fernández, de la agrupación Women’s Link Worlwide, dijo que todo salió bien, aunque a Totopa, quien es de Costa de Marfil y habla francés, le costó un poco comunicarse con el pequeño porque ahora se expresa mejor en español que en francés.

“Al principio estaba nerviosa, pero ahora tiene una actitud muy positiva”, comentó Fernández sobre la mujer, que no quiso ser entrevistada. “Dice que quiere aprender español lo antes posible”.

Totopa no veía a su hijo desde hacía siete meses, cuando su hermana menor y el niño partieron de la costa marroquí en una lancha de goma para cruzar el mar Mediterráneo.

La tía del pequeño casi se ahoga durante la travesía de marzo y fue llevada a un hospital de Melilla después de que las autoridades españolas diesen con la lancha. Abdramane estuvo alojado en un centro para niños migrantes de Melilla mientras las autoridades hacían análisis genéticos.

Totopa se embarcó en otra lancha en abril y fue a parar a España continental luego de una operación de rescate en alta mar. Como no podía viajar a Melilla, presentó documentos y muestras de ADN para demostrar que era la madre de Abdramane.

Las autoridades de Melilla les permitieron comunicarse mediante videoconferencias por primera vez a fines de octubre, luego de que la corte europea cuestionase el manejo de la situación que estaba haciendo el gobierno español, según la abogada Fernández.

El hecho de que haya sido necesaria la intervención del tribunal europeo “indica que en España se discrimina contra las mujeres migrantes de origen africano y de que hay una situación administrativa irregular”, sostuvo Fernández.

El servicio de bienestar social de Mellilla no devolvió llamadas ni respondió a correos electrónicos de la Associated Press para hablar del caso.

Decenas de miles de refugiados y de migrantes hacen el peligroso recorrido marítimo en busca de una mejor vida en Europa y miles de ellos mueren ahogados en el intento.

Las mujeres y los niños son especialmente vulnerables, según organizaciones como Women’s Link Worlwide, porque a menudo son víctimas de redes de traficantes humanos que las someten a explotación sexual u otras formas de trabajos forzados.

Y si logran cruzar, los migrantes con frecuencia son tratados con desconfianza cuando llegan a territorio español, afirmó Fernández.

“Las autoridades están acostumbradas a lidiar con este tipo de situaciones poniendo énfasis en el control de la frontera y de la inmigración, y en el procesamiento de los delincuentes más que en garantizar los derechos de las mujeres y sus hijos”, manifestó.