SANTIAGO DE CHILE (AP) — Un templo evangélico ardió en Chile tras un atentado cuya responsabilidad fue admitida por un grupo indígena violentista que exige la liberación de los que denominan “presos políticos mapuches”, informó el miércoles el fiscal Felipe González.

González precisó que el ataque se lo adjudicó Weichan Auka Mapu, grupo que empezó a actuar en 2016, y que junto a la Coordinadora Arauco-Mapuche desarrolla acciones violentas para exigir la devolución de las tierras de sus antepasados.

El atentado se registró el martes por la noche en las cercanías de Vilcún, 690 kilómetros al sur de Santiago, en la región de La Araucanía, donde desconocidos han quemado alrededor de medio centenar de templos católicos y evangélicos con las mismas demandas: liberación de indígenas presos y restitución de tierras ancestrales.

Grupos desconocidos periódicamente queman camiones, maquinaria agrícola, camionetas, sectores pequeños de aserraderos e iglesias y torres de alta tensión en una región militarizada por el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet.

En la zona es constante la represión de efectivos antimotines que en una de sus últimas actuaciones incluso lanzaron bombas lacrimógenas al interior de una guardería de infantes.

Los distintos gobiernos a partir del retorno de la democracia, en 1990, reconocen la deuda del Estado chileno con la etnia mapuche, la mayor de los grupos indígenas con cerca de un millón de personas.

Los mapuches de La Araucanía viven en medio de la pobreza, en más de 2.000 comunidades, aunque el gobierno estima que la minoría son las responsables de los atentados.

Los mapuches habitaban lo que hoy es Chile a la llegada de los españoles a América en el siglo XV y destacan porque se resistieron al dominio de los conquistadores por tres siglos, hasta que el Estado chileno los arrinconó al sur del país y particulares y extranjeros se apropiaron de sus terrenos.