BEIRUT (AP) — El primer ministro libanés Saad Hariri partió de Arabia Saudí a Francia en las primeras horas del sábado, dos semanas después de anunciar su renuncia desde Riad y suscitar conjeturas de que el reino saudí lo había obligado a dejar el cargo.

La sorpresiva renuncia de Hariri el 4 de noviembre sumió a su país en profunda agitación y dejó estupefactos a los libaneses, muchos de los cuales consideraron esa decisión una señal de que el reino suní _principal aliado del primer ministro_ pretendía arrastrar al pequeño Líbano a su disputa con la otra potencia regional, Irán, que es predominantemente chií. Líbano aún no acepta la dimisión de Hariri.

Cuando anunció por televisión su renuncia, Hariri mencionó la intromisión de Irán y del Jezbolá en los países árabes, en particular en Arabia Saudí. También dijo que temía por su vida.

Poco antes de que Hariri partiera de Riad, Arabia Saudí solicitó a sus ciudadanos por segunda vez en menos de dos semanas salir de Líbano “cuanto antes” dadas las “circunstancias” en ese país. Menos de una semana después de la renuncia de Hariri, Riad ordenó a sus ciudadanos marcharse de inmediato, lo que suscitó temores de más medidas punitivas mientras funcionarios saudíes emitían severas críticas contra Jezbolá, el aliado de Irán en Líbano.

La embajada saudí publicó el anuncio en su cuenta de Twitter a primeras horas del sábado, poco después de que dijera que daba seguimiento a las informaciones sobre una agresión contra dos nacionales saudíes en un vecindario de Beirut. Se carecía de momento de un informe de seguridad sobre el incidente. Antes de partir de Arabia Saudí, Hariri dijo en un tuit que cualquier agresión contra un saudí es una agresión personal hacia él.

Hariri, que tiene las nacionalidades libanesa y saudí, sorprendió a Líbano y a la región cuando anunció su dimisión desde Arabia Saudí, lo que suscitó conjeturas de que lo retenían en contra de su voluntad y lo obligaron a renunciar.

En diversos tuits antes de su partida, Hariri describió como “rumores” y una “mentira” las versiones de que lo habían detenido o le habían impedido salir del reino. En un tuit en inglés, idioma en el que no suele publicar, Hariri mencionó al ministro alemán del Exterior, Sigmar Gabriel, cuando anunció que se dirigía al aeropuerto en Arabia Saudí. Al parecer, Hariri lo hizo porque el jefe de la diplomacia alemana había hecho señalamientos contra la intromisión externa en Líbano.

“Decir que me tienen detenido en Arabia Saudí y que no se me permite dejar el país es una mentira”, declaró Hariri. “Me dirijo hacia el aeropuerto, señor Sigmar Gabriel”.

Hariri tiene previsto llegar a París el sábado en la mañana. La televisión local libanesa dijo que el premier partió de Riad con su esposa. Su familia había vivido allí durante años.

El presidente francés Emmanuel Macron dijo que Hariri será recibido “con los honores de primer ministro” aun cuando ha anunciado su renuncia.

El presidente libanés Michel Aoun acusó a Arabia Saudí de haber detenido a Hariri.

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Los periodistas de The Associated Press Zeina Karam, en Beirut, y Jeff Schaeffer y Elaine Ganley, en París, contribuyeron a este despacho.