ANKARA, Turquía (AP) — La reciente pérdida de su autoproclamado califato mermará la capacidad del grupo extremista Estado Islámico, pero la amenaza terrorista que suponen los milicianos aún no ha terminado, según dijo el coordinador antiterrorista de la Unión Europea.

En una entrevista con The Associated Press, Gilles de Kerchove dijo que no ha habido un flujo masivo de combatientes del grupo EI que regresan a Europa, como temían algunos tras la pérdida de territorio del grupo armado en Siria e Irak. Los servicios de inteligencia, señaló, describen el regreso de los combatientes como “más un goteo que un flujo”.

Sin embargo, las personas inspiradas por esa ideología suponen una amenaza y es probable que el grupo se haga fuerte en otras zonas del mundo con una “débil gobernanza”, como Libia o Afganistán, señaló el funcionario de la UE.

De Kerchove estaba en Turquía para asistir a reuniones sobre cooperación antiterrorista. Habló con AP el martes, pero sus comentarios quedaron embargados por la oficina de la UE en Ankara hasta el jueves.

El grupo EI ha sido expulsado de más del 96% del territorio que llegó a controlar en Irak y Siria, acabando con su objetivo de establecer un califato.

Raqqa, la capital de facto del grupo en Siria, cayó el 17 de octubre ante fuerzas de liderazgo kurdo, cuatro meses después de que comenzaran las operaciones para retomarla. La ciudad era el núcleo de operaciones del grupo y su captura fue un importante golpe simbólico.

“Ahora que no hay ningún califato físico, será mucho más difícil para la organización repetir lo que ha hecho y atraer a tanta gente”, explicó De Kerchove. “Eso no significa que el juego haya terminado. Aún tenemos que hacer frente a esta ideología. Cada vez más, vemos en Europa (gente) inspirada por el terrorismo, terrorismo interno”.

La milicia radical “probablemente se desarrollará de una manera o de otra en algunos lugares en los que hay una débil gobernanza. Ya sea una gobernanza más débil, como en Libia o Afganistán, o donde sea más difícil para la policía, como en el Sinaí”.

Más de 300 personas murieron la semana pasada en un ataque a una mezquita en la región de Sinaí en el norte de Egipto.

En referencia a las docenas de mujeres y niños europeos que están en Irak y Siria, esposas e hijos de hombres que se unieron al grupo EI, De Kerchove dijo que se les debe permitir regresar, pero habló de la necesidad de establecer programas eficaces de rehabilitación.

El coordinador elogió los esfuerzos de Turquía para fortificar su frontera con Siria con la construcción de un muro y mejoras en la vigilancia.

“No diría que es imposible cruzar la frontera, pero ahora es 10 veces más difícil de lo que era antes”, dijo.