NACIONES UNIDAS (AP) — El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, pidió un firme apoyo internacional para una misión de 5.000 efectivos que combata la creciente amenaza extremista en la vasta región africana del Sahel. Si no se toman medidas urgentes, advirtió Guterres, “la estabilidad de toda la región, y más allá, está en peligro”.

La situación de seguridad en el Sahel está en “una continua espiral descendente”, según dijo el jefe de la ONU en un reporte al que tuvo acceso el lunes The Associated Press. Guterres insistió en que millones de personas quedarían expuestas a la violencia si no se toman medidas.

“En definitiva, nosotros, la comunidad internacional, cargaremos con la responsabilidad de una situación tan desastrosa”, dijo Guterres.

Los gobernantes de Mali, Mauritania, Níger, Burkina Faso y Chad acordaron en febrero formar un contingente para combatir el terrorismo y el crimen organizado transnacional, ayudar a restaurar la autoridad de los gobiernos en esos países, devolver a sus hogares a millones de refugiados y desplazados y facilitar la ayuda humanitaria.

El reporte de 22 páginas describe un sombrío panorama de la situación actual en la región.

“La región del Sahel está ahora atrapada en un círculo vicioso donde la pobre gobernanza política y de seguridad, combinada con la pobreza crónica y los efectos del cambio climático, han contribuido a la inseguridad”, dijo Guterres. “El auge del terrorismo y la anarquía han socavado más la autoridad del estado, dejando a los gobiernos incapaces de proveer para y proteger a sus ciudadanos, lo que a su vez contribuye a la radicalización y a una inestabilidad mayor”.

Unos 4,9 millones de personas en todo el Sahel se han visto desplazados a la fuerza. Y en la región más amplia que incluye a Camerún, Nigeria y Senegal, “unos 24 millones de personas necesitan asistencia para salvar su vida”.

El plan operativo de la llamada fuerza conjunta G5 pide un refuerzo de la seguridad de fronteras en primer lugar y “el despliegue de un contingente pleno que opere en toda la región del Sahel para neutralizar a grupos terroristas armados y organizaciones criminales” en la segunda fase a partir de marzo de 2018, según Guterres.

Sin embargo, el financiamiento se ha convertido en un problema clave.

El Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad en junio una resolución que aprobaba el despliegue de la fuerza G5, pero por insistencia de Estados Unidos no incluyó ninguna posibilidad de financiamiento de la ONU.

Los estados del G5 han elaborado un presupuesto de unos 423 millones de euros para formar el contingente, incluido su primer año de operaciones. Pero Guterres señaló que solo se ha comprometido un cuarto de esa suma.

El 16 de diciembre se celebrará una conferencia de donantes en Bruselas, señaló el secretario general, que expresó su confianza en que la visita del Consejo de Seguridad esta semana al Sahel ofrezca a sus miembros “una oportunidad de reunir más información sobre la situación sobre el terreno y comprender la urgencia de apoyar la fuerza conjunta”.