WASHINGTON (AP) — El presidente Donald Trump bloqueó la publicación de cientos de registros sobre el asesinato de John F. Kennedy, cediendo a las peticiones del FBI y la CIA de mantenerlos en secreto, mientras que los Archivos Nacionales publicaron el jueves por la noche unos 2.800 documentos más.

“No tengo otra opción”, indicó Trump en un memorando, en el que se refirió a un “daño potencialmente irreversible” a la seguridad nacional si permitiera la publicación de todos los registros ahora. Colocó tales archivos bajo una revisión de seis meses y aprobó que otros 2.800 fueran publicados, en el último día de un plazo para cumplir una ley que exige su publicación.

Más tarde, los Archivos Nacionales colocaron en internet los documentos cuya difusión fue aprobada.

De acuerdo con funcionarios, Trump le enfatizará a las agencias federales que “sólo en los casos más excepcionales” los archivos de Kennedy deberán mantenerse en secreto después de la revisión de seis meses.

A pesar de disponer de meses para prepararse para las publicación de los documentos que estaba programada desde hace 25 años, Trump tomó su decisión tras un debate de último momento con las agencias de inteligencia, un forcejeo que el presidente prolongó al pedir aún más revisiones.

Gran parte del jueves pasó sin noticias de la Casa Blanca o de los Archivos Nacionales, lo que ponía en duda la manera en que el gobierno cumpliría con una ley que exige que los registros fuesen publicados antes que termine el día, a menos que Trump hubiera sido persuadido por las agencias de inteligencia para mantener algunos en secreto.

Funcionarios de la Casa Banca dijeron que el FBI y la CIA hicieron la mayoría de las peticiones dentro del gobierno para retener parte de la información.

No se esperaban datos reveladores en la última colección de archivos secretos sobre el asesinato de Kennedy, ocurrido el 22 de noviembre de 1963, ya que los Archivos emitieron un comunicado hace meses que asumía que los registros, en ese entonces bajo preparación, serían "tangenciales" a lo que se sabe sobre el histórico crimen.

Pero para los historiadores es una oportunidad de responder preguntas persistentes, ponerle fin a teorías de conspiración infundadas o quizá darle vida a otras teorías, o nada de eso si el material aporta poco a lo que de antemano se sabe.

Los expertos señalaron que la publicación del último conjunto de evidencias podría ayudar a mitigar las sospechas de una conspiración, al menos para algunos.

"Mientras el gobierno retenga documentos como esos, se van a avivar las sospechas de que existe ahí una prueba irrefutable sobre el asesinato de Kennedy", dijo Patrick Maney, un historiador presidencial del Boston College.

Cerca de 30.000 documentos con censura fueron dados a conocer previamente.

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Los periodistas de The Associated Press Alanna Durkin Richer en Boston y Calvin Woodward en Washington contribuyeron con este despacho.