CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Senadores mexicanos de oposición se apoderaron el martes del estrado para poner fin a un intento por parte del partido gobernante de programar una votación secreta y acelerada que ratifique el despido de un fiscal electoral.

La oposición dijo que la votación es un intento del Partido Revolucionario Institucional (PRI), al que pertenece el presidente Enrique Peña Nieto, de frenar una investigación sobre posible financiamiento ilícito de campaña.

El gobierno de Peña Nieto en algún momento se enorgulleció de crear consenso en el Senado, pero parece dispuesto a arriesgarse a un conflicto con tal de ratificar el despido del fiscal de delitos electorales, Santiago Nieto. El gobierno señala que el funcionario fue despedido por revelar partes de una investigación en curso.

El PRI intentó usar una cláusula que les permitiría que los votos de los senadores permanecieran en secreto durante una sesión del miércoles para ratificar el despido.

Pero alrededor de dos decenas de senadores de oposición exigieron una votación abierta y se negaron a abandonar el podio, lo que provocó que el presidente del Senado pusiera fin a la sesión del martes y convocara a reanudarla el miércoles.

“No tiene justificación un voto por cédula, en secreto”, dijo el senador Luis Sánchez Jiménez, del Partido de la Revolución Democrática. “Es muy grave lo que están haciendo ustedes. Pretenden deshacerse de un fiscal incómodo, para después poner un fiscal cómodo”.

El fiscal investigaba reportes de que Odebrecht, la constructora brasileña que ha reconocido el pago de sobornos a funcionarios de toda Latinoamérica, pudo haber otorgado fondos que terminaron en las arcas de la campaña presidencial de Peña Nieto en 2012.

La organización no lucrativa Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad difundió un reporte basado en registros bancarios y declaraciones publicadas de un ex ejecutivo de Odebrecht que dejaban entrever que un alto funcionario de la campaña de Peña Nieto pudo haber recibido 3,14 millones de dólares por parte de una compañía fachada de Odebrecht. Dicho funcionario, Emilio Lozoya, ha negado las acusaciones y afirma que no tiene conexión con la cuenta bancaria mencionada en la investigación.

Funcionarios de Odebrecht han dicho que pagaron sobornos para obtener contratos en varios países de América Latina y han reconocido pagar 10,5 millones de dólares en sobornos a funcionarios de la petrolera estatal mexicana, Pemex. Lozoya estuvo al frente de Pemex cuando Peña Nieto ganó la elección en 2012, pero renunció cuando la paraestatal enfrentó problemas financieros.

La controversia se agudizó cuando el gobierno de Peña Nieto decidió despedir el viernes a Nieto, supuestamente por incurrir en violación a las normas internas al revelar información sobre una investigación abierta, que en México no son de dominio público.

Nieto había otorgado una entrevista a un periódico local en la que dijo que había una investigación y que existía “información” que dejaba entrever que Odebrecht pudo haber hecho pagos a una cuenta relacionada con Lozoya.

Pero los partidos de oposición dijeron que Nieto fue despedido porque la investigación de Odebrecht era vergonzosa para el PRI y Peña Nieto, y planean luchar contra el despido en el Senado, que tiene la autoridad para revocarlo.

Nieto ha solicitado al Senado revocar la decisión al argumentar que no había una razón válida para su despido.

En una carta publicada el martes, Peña Nieto reconoció que entre 2012 y 2013 se reunió varias veces con ejecutivos de Odebrecht. Pero la presidencia dijo en un comunicado publicado por el diario Reforma, que “ningún funcionario de Odebrecht o sus filiales tuvo participación alguna en la campaña”.

Agregó que Peña Nieto se reunió “con múltiples empresarios nacionales y extranjeros con inversiones en México, entre ellos los directivos de Odebrecht y sus filiales”.

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad citó transcripciones de una investigación brasileña, en la que un ejecutivo de Odebrecht dijo: “Acompañamos de tiempo completo toda la campaña del PRI, del partido PRI y del actual presidente Enrique Peña Nieto”.