LONDRES (AP) — La primera ministra británica Theresa May pidió el lunes una nueva “cultura de respeto” en la vida pública, en medio de lo que calificó de preocupantes acusaciones de hostigamiento sexual y abusos contra políticos en el país.

May se reúne más tarde con los líderes de otros partidos en un esfuerzo para formar una política común para lidiar con el abuso. El escándalo ha causado ya la renuncia del secretario de defensa, una investigación del viceprimer ministro y la suspensión de varios legisladores conservadores y laboristas.

"Las mujeres y los hombres deberían poder trabajar libres de la amenaza o temor de hostigamiento, acoso o intimidación”, dijo May en un discurso ante la Conferencia de la Industria Británica. “Por demasiado tiempo los poderosos han podido abusar de su poder y las víctimas no han sentido la posibilidad de denunciarlo”.

Desde las revelaciones sobre el magnate de Hollywood Harvey Weinstein, empleados, periodistas e investigadores en el mundo de la política británica han salido a la luz con denuncias de abusos sexuales y acoso por parte de legisladores y funcionarios en el Parlamento. En varios casos, han acusado a los partidos de no hacer nada para responder al problema e incluso desalentar a las víctimas a acudir a la policía.

Las acusaciones van desde manoseos y mensajes insinuadores a la violación.

“Lo que se ha revelado ha sido profundamente preocupante y ha llevado lógicamente a un profundo malestar público”, dijo May.

Tanto el Partido Conservador de May como el opositor Laborista han establecido nuevas medidas para lidiar con las acusaciones, pero la primera minsitra dijo que quiere un enfoque único en el Parlamento para proveer coherencia para todos.

La secretaria del Interior Amber Rudd dijo el domingo que el torrente de acusaciones de acoso sexual es un momento crucial en la política británica y pudiera llevar a una “limpieza” de quienes cometieron las faltas.