RIO DE JANEIRO (AP) — Miles de soldados comenzaron a patrullar Río de Janeiro el viernes en medio de un aumento de la violencia en la segunda ciudad más grande de Brasil.

El despliegue de 8.500 soldados, más cientos de policías y agentes de la patrulla de carreteras, pretende combatir a los grupos del crimen organizado, los cuales controlan muchas de los cientos de favelas de la ciudad.

El ministro de Defensa Raúl Jungmann dijo que las patrullas pronto comenzarán a participar en operativos contra los narcotraficantes, un cambio en comparación con las labores previas, las cuales se limitaban a patrullar, operar los retenes y recuperar armas ocultas incautadas durante redadas policiales. La operación estará en funcionamiento hasta fines de 2018.

Durante la tarde fue posible ver camiones llenos de soldados desplazándose encima de puentes y vías rápidas.

Aunque los principales esfuerzos se enfocaron en el norte de la ciudad, donde la violencia es más generalizada, vehículos blindados también patrullaban los tranquilos alrededores del aeropuerto Santos Dumont. Al ponerse el sol, la silueta de una decena de soldados con fusiles en mano se destacaba frente a la Bahía de Guanabara.

“Realmente no estoy seguro de qué están haciendo aquí, ya que la delincuencia que tienen que combatir está en el otro lado de la ciudad”, dijo Almir Soares, un transeúnte. Consideró que el despliegue militar era un truco publicitario, pero luego reconoció que la operación podría desalentar la violencia donde es realmente necesario hacerlo.

En promedio, tres personas murieron a diario por balas perdidas en el primer semestre del año en Río de Janeiro. Esa cifra en aumento, más los ataques cometidos por delincuentes y los crecientes tiroteos entre narcotraficantes y la policía, en las últimas semanas han llevado a las autoridades a reconocer que gran parte de la ciudad está fuera de su control.

El año pasado, 85.000 efectivos fueron emplazados para impulsar la seguridad en torno a las instalaciones de los Juegos Olímpicos de verano efectuados en Río en 2016.

Los expertos en seguridad pública dicen que la peor recesión de Brasil en décadas está agravando la situación.