SANTIAGO DE CHILE (AP) — La despenalización del aborto en Chile tendrá que esperar.

A pesar de que la nación es una de las pocas —junto a El Salvador y Nicaragua— en mantener esta prohibición en América Latina, la propuesta que contaba con el respaldo de la presidenta Michelle Bachelet no logró materializarse el jueves por la falta de un voto oficialista.

El proyecto que despenalizaría el aborto bajo tres supuestos —al estar en riesgo la vida de la madre, por inviabilidad del feto o en caso de una violación— fue aprobado el miércoles por el Senado y hoy los diputados debían votar las modificaciones en los artículos realizadas la jornada previa.

“La votación en el Senado de Chile implica un avance significativo en la protección de la salud y los derechos de las mujeres”, apuntó la víspera José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, a través de un comunicado.

El gobierno chileno también se había mostrado optimista pero paradójicamente el proyecto fracasó por la falta de apoyo de un diputado afín al partido gobernante.

La propuesta fue impulsada desde enero de 2015 por Bachelet. El tema era importante para la mandataria porque abordarlo fue una de las promesas durante su gestión, que concluirá en marzo de 2018.

De manera paralela, el Congreso revisa la Ley de Identidad de Género y antes de fin de año considerará otro proyecto sobre matrimonio entre personas del mismo sexo.

Los temas impulsados por Bachelet han sido frenados por los sectores conservadores del país, que son encabezados por la oposición derechista. Este sector, considerado como el sostén civil de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990), ha sido la causa de que pocos sectores liberales hayan logrado avances en ciertas legislaciones. La promulgación del divorcio, por ejemplo, se logró hasta 2004 y las uniones civiles entre homosexuales hasta 2015.

Ante el estancamiento en el avance por la despenalización del aborto en Chile, el senador Alejandro Guillier, candidato presidencial oficialista que aspira a suceder a Bachelet, admitió que el resultado es sorpresivo. “Para nosotros es doloroso. Nadie intentó alinear a nadie porque se sobreentendía que estamos todos comprometidos con aquello que le prometimos a los ciudadanos”.

La votación se perdió a causa de la abstención del diputado demócrata cristiano, Marcelo Chávez. El artículo ante el cual se abstuvo refería que una menor embarazada de 14 años podría asistir a tribunales si había sido violada aunque sus tutores se lo impidieran. Ante esto se generaron 66 votos a favor, 42 en contra y una abstención, pero el quorum requerido era de 67 votos.

Después de la votación, Chávez abandonó rápidamente la sala sin explicar su postura.

Ante lo sucedido, el proyecto irá a una comisión mixta de diputados y senadores en los próximos días. Además de este retraso, el proyecto afronta la posibilidad de que la oposición derechista envíe la propuesta ante el Tribunal Constitucional, que podría declararlo inconstitucional.

En Chile no hay cifras oficiales que definan el número de mujeres que abortan anualmente, pero se estima que los números van de 30.000 a 100.000. Las mujeres sorprendidas se arriesgan a penas de cárcel de cinco años, al igual que los médicos.

Este país admitió el aborto terapéutico entre 1931 a 1989, cuando meses antes de dejar el poder, la dictadura lo eliminó.