QUITO (AP) — La cancillería de Ecuador confirmó el miércoles que fue emitido el pasaporte para que un libanés que ha permanecido 44 días atrapado en el aeropuerto de Guayaquil pueda seguir su viaje hacia su país en las próximas horas.

Un funcionario de esa entidad, que pidió el anonimato porque no estaba autorizado para dar declaraciones, precisó a The Associated Press que la mañana del miércoles llegó desde Bogotá el pasaporte de emergencia para Nizam Hussein Shalak, de 56 años. El documento fue emitido por el consulado de ese país en Colombia.

Destacó que siguiendo el curso legal se envió el documento al Ministerio del Interior porque el ciudadano libanés está en situación de inadmisión debido a que no ha cruzado filtros migratorios y ellos entregarán el documento a la aerolínea, que administrará el documento a fin de que siga viaje.

Añadió que no es un pasaporte personal que pueda usar para ir a cualquier lado, sino únicamente para regresar a su país, por lo que ahora se espera que se localice un cupo aéreo y al final del día o máximo mañana pueda ir a Líbano.

El caso, que parece superar a cualquier película de ficción, empezó hace más de dos meses cuando Hussien Shalak estuvo en Guayaquil de vacaciones y luego emprendió viaje a su país, vía Lima, pero al llegar a Barcelona se percató de que sus documentos migratorios y de identidad se habían extraviado.

Entonces empezó una verdadera odisea: Hussien Shalak quedó retenido en una sala de embarque en Barcelona por diez días, de donde fue deportado a Lima, y allí permaneció por otros 12 días en un situación similar, hasta que finalmente recaló en Guayaquil.

El caso fue dado a conocer por el diario El Universo, que entrevistó telefónicamente al extranjero, que no habla español, y que replica en la vida real la película “La terminal” estelarizada por Tom Hanks.

El libanés duerme sobre las sillas de la sala de embarque y pasa inadvertido entre la gente. Para alimentarse utiliza tickets que canjea por comida y el personal de seguridad de la terminal aérea le permite el acceso a una zona restringida para que pueda bañarse cada tres o cuatro días.