BUENOS AIRES (AP) — Gremio sacó ventaja en el primer duelo, pero Lanús quedó apenas un gol abajo en el marcador y apuesta a hacerse fuerte en su estadio el miércoles para remontar la final y alzar la Copa Libertadores por primera vez en su historia.

El conjunto brasileño ganó 1-0 en la ida la semana pasada en Porto Alegre, con gol de Cicero a siete minutos del final de un encuentro plagado de polémicas y en el que dio la sensación que el equipo argentino pudo llevarse un mejor resultado.

Pese al trago amargo, el “Granate” sostiene la fe en sus antecedentes más recientes de local. En cuartos de final remontó una serie 2-0 ante San Lorenzo y en semifinales protagonizó una gesta al vencer 4-2 a River Plate, que lo aventajaba 3-0 en el global.

"Son 90 minutos que los tenemos que jugar de manera inteligente. Es un gol, hay que tener paciencia y trabajarlo bien", comentó el técnico Jorge Almirón, artífice de un Lanús que va siempre al frente y que con ese libreto alcanzó la final del certamen continental por primera vez en su siglo de vida.

En la “Fortaleza”, apodo del estadio Néstor Díaz Pérez, situado en un suburbio al sur de Buenos Aires, los de Almirón perdieron en el debut 1-0 ante Nacional de Uruguay y después se volvieron imbatibles.

"La iniciativa la vamos a tomar porque es la característica del equipo. Sabemos que va a ser difícil, pero hay confianza. Ellos tienen mucha jerarquía así que vamos a tener que jugar muy bien y con inteligencia", apuntó Almirón, quien probablemente dejará Lanús a fin de año para emigrar al fútbol europeo.

Gremio fue campeón en 1983 y 1995. De visitante, suma tres partidos consecutivos sin derrotas ni goles en contra.

“Preparé al equipo para dar la vuelta olímpica, tenemos la confianza a tope”, dijo el técnico de Gremio, Renato Gaúcho. “Tarde o temprano, Lanús nos va a atacar, se trata de un buen equipo. Habrá presión, pero también algunas lagunas”.

Gremio se quedó con la espina por un penal no sancionado por el árbitro chileno Julio Bascuñán ante una supuesta falta sobre Jael en la agonía del cotejo.

“Final de Libertadores es una final de Libertadores. En una decisión (arbitral), todo puede suceder”, admitió Renato Gaúcho, quien de todas formas apuesta a que sus jugadores no pierdan el eje del juego. “Espero que nosotros podamos corregir los errores que cometimos en el juego. Esperemos errar lo menos posible”.

El árbitro de la revancha será el paraguayo Enrique Cáceres.

Ambos finalistas sufrieron bajas sensibles en la defensa.

Lanús no contará con su central, Diego Braghieri, amonestado en el último minuto del duelo. Las opciones son Marcelo Herrera o Nicolás Aguirre.

En tanto que Gremio perdió al zaguero argentino Walter Kannemann, también suspendido por acumulación de tarjetas amarillas.

“Sobre el fútbol argentino, tenemos numerosos ejemplos de hinchadas vibrantes y sanguíneas. Estamos preparados. Es una final de Libertadores entre Brasil y Argentina, un clásico. Tenemos que ir allá y hacer nuestro trabajo”, comentó el volante brasileño Ramiro.

En la serie final, los goles de visitante no se computan doble en caso de igualdad. Si así fuera, el título se definirá por tiros penales.

Gremio utilizará un escudo en tributo a Chapecoense, en el primer aniversario del accidente aéreo en el que murió la mayoría del plantel de ese club brasileño.