MANCHESTER, Inglaterra (AP) — Escondido en su abrigo encapuchado de Manchester United, Paul Pogba se dejó caer en la banca y se quedó mirando al vacío.

Su equipo perdía 1-0 ante Newcastle en un partido por la liga Premier, encaminado a sufrir su segundo revés en los tres últimos encuentros. United necesitaba un salvador, pero no sería Pogba, el jugador más caro en la historia del club inglés.

El mediocampista francés había sido sustituido a los 66 minutos. En el partido anterior, ni siquiera estuvo en la alineación titular, y en el encuentro previo, contra Tottenham en el estadio Wembley, jugó 62 minutos y fue reemplazado luego de unas fuertes palabras del técnico José Mourinho al costado de la cancha.

Pogba atraviesa el momento más difícil de su segunda etapa con United, y enfrenta interrogantes sobre su papel en el equipo y su disciplina en la cancha.

El precio de 105 millones de euros (116 millones de dólares) que United pagó a la Juventus por su transferencia en agosto de 2016 asegura que Pogba jamás se salvará del escrutinio mientras esté en Old Trafford.

“No jugó bien en los dos últimos partidos”, dijo Mourinho el viernes. “Punto. No hay más que decir”.

Excepto que la historia no terminará ahí, al menos mientras Pogba siga jugando así.

Mourinho no estaba de buen humor en la conferencia de prensa en la víspera del partido del sábado contra Huddersfield por la quinta ronda de la Copa de la FA, exhibiendo molesta por tener que responder a rumores _ o “mentiras” como prefirió calificarlas _ de que tiene una mala relación con Pogba y que no se hablan.

Otros reportes apuntan a que Pogba está molesto porque tiene que jugar más retrasado en el mediocampo.

Según Mourinho, son puras mentiras.

“Ahora, es mi problema y es problema de Paul tener que lidiar con eso y tratar de mejorar su rendimiento”, señaló Mourinho. “No tienen que mentir”.

El papel de Pogba en la alineación de United ha sido tema de debates en semanas recientes, especialmente desde que llegó el delantero chileno Alexis Sánchez el mes pasado en un canje con Arsenal, a cambio de Henrikh Mkhitaryan, lo que brinda a Mourinho otra alternativa en ataque.