WASHINGTON (AP) — Alabama no debía de ser motivo de preocupación para los republicanos, pero en el lapso de una tarde tumultuosa, una elección especial de escasa repercusión se volvió una pesadilla que amenaza al partido con perder una banca en el Senado federal que era considerada segura. Al mismo tiempo, echa luz sobre las violentas divisiones que acechan al partido bajo la presidencia de Donald Trump.

El candidato republicano a senador Roy Moore, de 70 años, exjuez de la Corte Suprema estatal, rechazó airadamente las denuncias de inconducta sexual con menores de edad publicadas el jueves en el diario Washington Post. Las revelaciones, un mes antes de la elección del 12 de diciembre, provocaron una violenta reacción de sus presumibles colegas republicanos en el Congreso, quienes exhortaron a Moore a desistir de la candidatura si son ciertas.

Fue una victoria amarga para los miembros del establishment republicano, quienes sostuvieron que Moore, un cristiano fundamentalista dos veces destituido de la Suprema Corte estatal por faltas de conducta judicial, jamás debió ser elegido candidato. Algunos culparon a Steve Bannon, el antiguo estratega de Trump, quien contrarió a la conducción republicana y al propio presidente al alentar la candidatura de Moore meses atrás.

"Querido GOP, envía tus tarjetas de agradecimiento a la embajada Breitbart atte: Steve Bannon", tuiteó sarcásticamente Josh Holmes, antiguo colaborador del líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, aludiendo al partido por su sigla tradicional en inglés.

Moore es el soldado más reciente que se suma a lo que Bannon llama la guerra contra el establishment partidario. Furioso por la demora en aplicar la agenda de Trump, Bannon ha jurado derrotar a todos los senadores republicanos que se presenten a reelección el año entrante, menos el texano Ted Cruz.

Trump "cree que si las denuncias son ciertas, el juez Moore hará lo correcto y dará un paso al costado", dijo la secretaria de prensa Sarah Huckabee Sanders a los periodistas que acompañan al presidente en su gira por Asia.

El reto a Moore en Alabama se produjo la misma semana en que los republicanos sufrieron derrotas electorales en varios estados, principalmente en Virginia, donde los demócratas ganaron la gobernación y posiblemente la mayoría en la legislatura.

En Washington se multiplicaron las exhortaciones de republicanos a Moore para que desista si las denuncias resultan ciertas. A las de Trump, McConnell y Cruz se sumaron las del representante de ultraderecha Mark Meadows y la del primer senador por Alabama, Richard Shelby.

En medio del alboroto del jueves, el mismo Moore _lejos de dar señales de desistir_ prometió en un mensaje para recaudar fondos: "¡JAMÁS RENDIRME en la pelea!", a la que calificó de "batalla espiritual".

Entre los votantes en Alabama, muchos respondieron encogiéndose de hombros.

"Mira a José y María. María era adolescente y José un carpintero adulto. Fueron los padres de Jesús", dijo el auditor estatal Jim Ziegler al diario Washington Examiner.

Algunos directamente se negaron a creerlo y lo atribuyeron a un complot del candidato demócrata Doug Jones, un exfiscal federal.

"Yo no lo creo en absoluto", dijo la votante Becky Ashley a la AP. "Creo que es cosa de Doug Jones. Típico de él. Me niego a creer que Roy Moore haría una cosa así".