PARÍS (AP) — El partido francés de ultraderecha Frente Nacional cortó oficialmente sus lazos con su beligerante fundador, Jean-Marie Le Pen, completando un cambio de imagen con el que el partido nacionalista intenta recobrar fuerza después de que la hija de su fundador no lograse alcanzar la presidencia de Francia el año pasado.

Pese a todo, Marine Le Pen fue reelegida como presidenta del partido tras un congreso en el que era la única candidata. El grupo eligió además a un nuevo consejo gobernador de 100 miembros.

El partido antiinmigrantes consiguió un espaldarazo el sábado con la aparición de Steve Bannon, que fuera estratega de la Casa Blanca, como invitado al evento. Bannon dijo a los asistentes que la “historia está de nuestra parte”.

Los miembros del partido aprobaron nuevos estatutos para reestructurar la formación tras sus divisiones internas, lo que incluía eliminar el puesto de presidente vitalicio que ostentaba Jean-Marie Le Pen. Más del 79% de los participantes votó a favor de las nuevas normas, según indicó el Frente Nacional en un tuit el domingo.

Jean-Marie Le Pen no asistió al congreso.

El fundador fue expulsado del partido en 2015 por unos comentarios antisemitas, aunque mantuvo su cargo honorífico. La votación del domingo era un golpe devastador para el exlíder de 89 años, que fundó el partido en 1972 y quedó segundo en las elecciones presidenciales francesas de 2002.

Padre e hija han librado una agria lucha de poder desde que él la nombró sucesora en 2011. El padre ha sido condenado en varias ocasiones por racismo y antisemitismo, y sus declaraciones complicaban los esfuerzos de su hija por limpiar la imagen del partido y expandir su base a los franceses desencantados con los partidos tradicionales.

Eliminar la presidencia vitalicia es un esfuerzo de eludir las decisiones judiciales sobre que Jean-Marie Le Pen debía mantener su puesto.

El congreso en Lille pretende cambiar la imagen del partido, después de que Marine Le Pen llegara el año pasado a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales gracias a una tendencia populista global. Sin embargo, sufrió una demoledora derrota ante el independiente y proglobalización Emmanuel Macron.

Marine Le Pen quiere incluso cambiar el nombre del Frente Nacional, una idea que su padre ha descrito como traición.