FORT BRAGG, Carolina del Norte, EE.UU. (AP) — Bowe Bergdahl, el sargento que abandonó su puesto en Afganistán y provocó una búsqueda en la que algunos de sus camaradas sufrieron heridas, no irá a prisión, falló un juez militar el viernes, una sentencia que el presidente Donald Trump consideró "una afrenta total y absoluta".

Bergdahl fue capturado por el Talibán y retenido durante cinco años, hasta que el presidente Barack Obama lo intercambió por prisioneros de la milicia. Como candidato presidencial, Donald Trump había pedido una pena severa para Bergdahl, que enfrentaba hasta prisión perpetua.

El juez lo sentenció a baja deshonrosa, degradación a soldado raso y el pago de 1.000 dólares por mes durante 10 meses. No hizo comentarios sobre su decisión.

En la corte, Bergdahl lucía tenso, hacía muecas y crispaba la mandíbula. Sus abogados lo abrazaban y uno le palmeó la espalda.

El mes pasado se declaró culpable de deserción y conducta incorrecta frente al enemigo. El juez tenía un amplio margen para la sentencia porque Bergdahl no llegó a un acuerdo con los fiscales a cambio de declararse culpable.

Unos 90 minutos después de conocida la sentencia, Trump tuiteó que "la decisión sobre el sargento Bergdahl es una afrenta total y absoluta a nuestro País y nuestras Fuerzas Armadas".

Los fiscales habían pedido una pena severa debido a las heridas sufridas por los soldados que lo buscaron cuando desapareció en 2009.

La defensa presentó testimonios sobre el sufrimiento de Bergdahl durante su cautiverio, sus aportes a la inteligencia militar y sus problemas de salud mental. También citó las duras declaraciones de Trump durante la campaña.

La baja punitiva privará a Bergdahl de todos o casi todos sus beneficios como veterano de guerra.

Uno de los soldados heridos, Jonathan Morita, dijo que la ausencia de una pena de prisión era "inaceptable". Morita, que declaró en la audiencia, no ha recuperado totalmente el uso de una mano.

"La baja deshonrosa significa que no puede recibir servicios como yo. Pagará una multa como la que paga la gente por pescar en un lugar prohibido. ‘Ay, qué bien’", dijo Morita vía telefónica.

Con respecto a la ausencia de una pena de prisión, afirmó: "eso es algo totalmente inaceptable. Tal vez no merecía cadena perpetua, pero algún tiempo sí".