NUEVA YORK (AP) — Pedro Hernández no había llamado mucho la atención de la policía antes que los detectives llegaran a la puerta de su hogar en los suburbios de Nueva Jersey por una pista una mañana de mayo de 2012. Siete horas más tarde, las cámaras de vídeo de los investigadores comenzaron a grabar mientras él admitía haber matado a un niño de 6 años cuya desaparición en 1979 ayudó a iniciar un movimiento nacional para buscar a los menores perdidos.

Las circunstancias que rodearon esa confesión serán sometidas a escrutinio en una audiencia a partir del lunes, para determinar si las declaraciones de Hernández son válidas para un juicio. La respuesta depende de si estaba correctamente informado sobre su derecho a permanecer en silencio y consultar a un abogado, y si era mentalmente capaz de renunciar a ellos. El abogado de Hernández ha dicho que su cliente es un enfermo mental y tiene un coeficiente intelectual que bordea la discapacidad intelectual.

La audiencia probablemente se convertirá en la primera ocasión en que se escuche públicamente la confesión, y pondrá la lupa sobre preguntas complicadas alrededor de un caso notorio e inquietante.

"¿Comprende las consecuencias de sus actos? Esa es una gran parte de lo que estamos hablando", dijo Denis Keyes, profesor de educación especial del College of Charleston que estudia la capacidad mental de los sospechosos; Keyes no participa en el caso de Hernández. Si Hernández se comporta y piensa más como un niño que como un adulto, dijo Keyes, "entonces nunca va a entender plenamente la importancia que va con la Advertencia Miranda (la obligación de advertir a un arrestado de sus derechos)".

Hernández, de 53 años, trabajaba en una tienda cercana en una esquina de Manhattan cuando Etan Patz desapareció mientras caminaba hacia su parada de autobús escolar el 25 de mayo de 1979. El chico nunca fue hallado, a pesar de una búsqueda que se extendió a través de océanos y décadas. Etan fue uno de los primeros niños perdidos que apareció en los cartones de leche y el aniversario de su desaparición se convirtió en el Día Nacional de los Niños Desaparecidos.

Más de tres décadas después de la desaparición de Etan, la policía consiguió una pista que los llevó a Hernández en 2012.

Tras aceptar ir a una estación de policía cerca de su casa en Maple Shade, Nueva Jersey, fue interrogado durante unas siete horas antes que los detectives le leyeran sus derechos, el tipo de advertencia que a menudo se escucha en las series policiacas de la televisión. Luego lo grabaron diciendo que atrajo a Etan a la tienda con la promesa de un refresco, lo asfixió en el sótano, puso el cuerpo en una bolsa, a su vez puso la bolsa dentro de una caja y la dejó en la calle, según han dicho las autoridades.

Hernández se declaró inocente. Su abogado, Harvey Fishbein, ha dicho que la confesión es falsa. Pero la venidera audiencia es únicamente para determinar si la confesión se puede utilizar en los tribunales, no si la declaración en sí es verdadera.