BANGKOK (AP) — Las fuerzas de seguridad de Myanmar mataron a cientos de hombres, mujeres y niños durante una campaña sistemática para expulsar a los musulmanes rohinyas, dijo Amnistía Internacional en un reporte difundido el miércoles, en el que pide un embargo de armas contra el país y enjuiciar a los responsables.

Más de 580.000 refugiados han llegado a Bangladesh desde el 25 de agosto, cuando las fuerzas de seguridad birmanas comenzaron una campaña de devastación en contra de localidades rohinyas. El gobierno de Myanmar ha dicho que sus acciones fueron en respuesta a los ataques de insurgentes musulmanes, pero Naciones Unidas y otros organismos han dicho que fueron desmedidas.

El continuo éxodo de musulmanes rohinyas se ha convertido en una crisis humanitaria de grandes proporciones y ha generado una condena mundial en contra de Myanmar, de mayoría budista y que aún niega las atrocidades que están sucediendo.

Basándose en entrevistas con más de 120 rohinyas en el exilio, Amnistía Internacional señaló que cientos de personas han muerto a manos de las fuerzas de seguridad que rodearon las localidades, dispararon en contra de los habitantes que huían y posteriormente incendiaron viviendas, provocando la muerte de aquellos demasiado viejos, enfermos o discapacitados para poder escapar.

En algunas aldeas, mujeres y niñas fueron violadas o sujetas a otros actos de violencia sexual, según el reporte.

Los testigos describieron en repetidas ocasiones una insignia en los uniformes de los agresores que es igual al que utilizan las tropas del Comando Occidental de Myanmar, dijo Amnistía Internacional.

Cuando se les mostraron distintas insignias que utiliza el ejército birmano, de manera regular los testigos señalaron el parche del Comando Occidental, de acuerdo al reporte.

La 33ra División de Infantería Ligera y la policía fronteriza, que se caracterizan por un uniforme camuflado azul, también se involucraron frecuentemente en los ataques contra las aldeas, así como fuerzas civiles budistas, comentaron los testigos.

Matthew Wells, investigador de crisis por parte de Amnistía Internacional y que pasó varias semanas en la frontera entre Bangladesh y Myanmar, dijo que grupos de derechos humanos planean emitir un nuevo reporte en los próximos meses en el que examinen la responsabilidad penal de manera individual, incluyendo comandantes en específico y otras personas que pudieran estar involucradas en los abusos.

Dijo que se les ha brindado atención médica a cientos de rohinyas con heridas de bala y que los doctores afirman que las lesiones son consistentes con las de personas que reciben disparos por la espalda al momento de huir.