CIUDAD DEL VATICANO (AP) — El Vaticano dio el domingo su primera respuesta al arzobispo Carlo Maria Viganò, quien provocó una tempestad al acusar al papa Francisco de encubrir abusos sexuales. La declaración de un anterior vocero de la Santa Sede se refiere a una reunión controversial organizada por Viganò.

El reverendo Federico Lombardi y su ayudante en inglés, el reverendo Thomas Rosica, respondieron en un comunicado conjunto a lo dicho por Viganò acerca del encuentro que organizó con la activista contra el matrimonio gay Kim Davis durante la visita del papa a Estados Unidos en septiembre de 2015.

La noticia del encuentro con Davis tuvo repercusión mundial y los conservadores la presentaron como una aprobación papal de la campaña de Davis, una empleada del registro civil de Kentucky que se negó a casar a personas del mismo sexo. El Vaticano se esforzó por restarle importancia y dijo que la única audiencia privada concedida por Francisco en Washington fue con un antiguo discípulo suyo, un hombre gay y su pareja.

Se considera la reunión del 24 de septiembre de 2015 y la consiguiente polémica como una prueba de las malas relaciones entre Francisco y Viganò anteriores a la denuncia de éste de que funcionarios del Vaticano sabían desde 2000 que existían denuncias de abusos sexuales contra el entonces cardenal Theodore McCarrick, pero las encubrieron.

Viganò, cuyas denuncias de encubrimiento del 26 de agosto han remecido la Santa Sede, dijo en un comunicado posterior el 30 de agosto que Francisco sabía quién era Davis y que la jerarquía del Vaticano aprobó el encuentro de antemano.

Dijo que, no obstante, lo convocaron de urgencia a Roma cuando se filtró la noticia de la reunión, pero que el papa solo tuvo elogios para él por la manera como organizó el viaje cuando se reunieron el 9 de octubre de 2015.

En la declaración conjunta del domingo, Rosica transcribió lo que dijo eran apuntes manuscritos de una reunión que él y Lombardi tuvieron con Viganò la noche siguiente. En esos apuntes, según Rosica, Viganò les dijo que el papa lo había regañado por “engañarlo” con el encuentro con Davis y por haber ocultado el hecho de que Davis se había casado cuatro veces.

En un pasaje del comunicado, Lombardi dijo que Viganò tomó la iniciativa para el encuentro con Davis, que debería haber sabido que provocaría un gran rechazo y que si bien funcionarios del Vaticano lo aprobaron, no estaban bien informados sobre la repercusión que tendría semejante encuentro.

Ese encuentro ha adquirido nueva importancia tras las denuncias de Viganò, de que informó a Francisco sobre los abusos de McCarrick el 23 de junio de 2013, pero que el papa, según él, lo rehabilitó de las sanciones que, también según él, le había impuesto el papa Benedicto XVI en 2009 o 2010.

No existen pruebas de que se hubieran aplicado esas sanciones, ya que en esos años McCarrick realizaba su oficio de manera muy pública y viajaba por el mundo en misiones para la iglesia. Viganò dijo que Francisco debería renunciar por su presunta complicidad en el encubrimiento de los abusos de McCarrick, que se prolongó durante dos décadas.

Francis le quitó el capelo cardenalicio a McCarrick en julio pasado cuando una investigación estadounidense determinó que la denuncia de que manoseó a un adolescente en los años 70 era creíble. Hasta entonces, las únicas acusaciones contra McCarrick que habían tomado estado público eran las de relaciones con adultos, un abuso de poder que a los ojos de la iglesia era un delito mucho menos grave que el abuso sexual de un menor.

Rosica dijo que ningún jerarca del Vaticano participó de la redacción de su declaración con Lombardi, pero que se la dio a conocer al secretario de estado y ministro del exterior. La declaración fue emitida, acaso por coincidencia, el mismo día que se anunció que Lombardi retomaría funciones más importantes en las comunicaciones de la iglesia al regresar a la revista jesuita La Civiltà Cattolica.

La revista, dirigida por uno de los asesores más estrechos de Francisco, el reverendo Antonio Spadaro, es una suerte de vocera extraoficial del Vaticano. Su contenido es aprobado por la secretaría de estado antes de su publicación.