BEIRUT (AP) — El presidente sirio Bashar Assad se comprometió el domingo a continuar con la ofensiva militar sobre una región rebelde cerca de la capital, mientras tropas y milicias armadas capturaban algunas aldeas y pueblos en el mayor avance desde el arranque de una operación en gran escala el mes pasado.

En declaraciones ante un pequeño grupo de reporteros en Damasco, Assad dijo que continuará “la pausa humanitaria” de cinco horas diarias en el este de Ghouta, permitiéndoles dejar el área a los civiles que así lo deseen.

“No hay contradicción alguna entre la tregua y la operación militar”, declaró.

Assad también negó que el gobierno sirio haya realizado ataques con gases tóxicos, y describió dichos reportes como parte del “diccionario de mentiras” de las naciones occidentales.

En tanto, las Naciones Unidas indicaron que planean la entrega de ayuda a un total de 70.000 personas en la asediada región a partir del lunes, después de que el gobierno les autorizó a hacerlo. Funcionarios de la ONU han dicho que la falta de aprobación y consenso entre las partes en conflicto, así como la duración limitada de la pausa humanitaria que ordenó Rusia, han imposibilitado la entrega de ayuda.

El grupo informativo Central Military Media de Siria ha dicho que las fuerzas del gobierno capturaron al menos seis aldeas y pueblos a lo largo del extremo del este de Ghouta en un avance que comenzó el sábado por la noche. Posteriormente señaló que las tropas continuaron con sus avances hasta alcanzar las afueras de Mesraba, en la región central de Ghouta.

Los movimientos militares se llevaron a cabo en medio de reportes de desplazamientos internos en gran escala, mientras los civiles huyen de las fuerzas gubernamentales.

Un reportero de la televisora estatal Al-Ikhbariya, que acompañaba a los soldados, informaba desde Nashabiyah, una aldea en el extremo suroriental de Ghouta. Dijo que las tropas sirias habían cruzado un “foso” y se hicieron del control de unos 12 kilómetros cuadrados (4,6 millas cuadradas). Su avance contó con el apoyo de un intenso fuego de artillería y ataques aéreos.

Grupos rebeldes dijeron haber lanzado una contraofensiva el domingo, enviando combatientes tras las líneas del gobierno en una serie de ataques. El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos indicó que la insurgencia recuperó el control de al menos una localidad y que la lucha proseguía.

El Observatorio y el grupo Defensa Civil Siria, conocido como Cascos Blancos, dijeron que los civiles huyeron de sus casas debido al avance de los efectivos gubernamentales, y muchos buscaron protección en refugios subterráneos.

“Es una estrategia de tierra quemada”, dijo Nour Adam, activista en Ghouta. “La gente se está saliendo debido a los incesantes bombardeos”.

El este de Ghouta, donde viven unas 400.000 personas, lleva meses bajo un duro asedio y bombardeos diarios. Tan solo en las últimas dos semanas han muerto más de 600 civiles.

Hamza Beriqdar, portavoz de la principal facción rebelde en Ghouta llamada Ejército del Islam, dijo en una grabación de audio difundida en las redes sociales que los combatientes de la oposición tuvieron que retirarse de algunas zonas en el este de Ghouta bajo una lluvia de fuego de artillería y ataques con aviones y helicópteros, y también describió los acontecimientos como una “política de tierra arrasada”.

Ningún civil ha salido de Ghouta por un corredor de ayuda humanitaria establecido por Rusia y el gobierno sirio hace casi una semana.

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Philippe Sotto en París contribuyó a este despacho.