LOS ÁNGELES (AP) — Matt Adams percibió algo especial en los Cardenales de San Luis, atisbando desde la cueva de los Nacionales de Washington, donde militaba hace unos días.

El primera base reconoció el sólido pitcheo y el oportuno bateo que han convertido a los Cardenales en un equipo tan candente como los días de agosto. Así que Adams no podía creer lo afortunado que era a comienzos de esta semana, cuando Washington lo cedió en canje a San Luis, el equipo con la mejor racha en la actualidad dentro de las Grandes Ligas.

La operación envió a Adams de regreso a la organización que lo reclutó en el draft de 2009. Y le permitió aterrizar en un club que hace poco tenía apenas leves esperanzas de conseguir un boleto de comodín a los playoffs y que ahora amenaza a los Cachorros de Chicago, líderes de la División Central de la Liga Nacional.

“Ellos están encendidos, y enfrentan cada pitcheo como si fuera el último que van a recibir”, comentó Adams. “Es especial ver la forma en que realizan su trabajo diariamente”.

San Luis ha tenido un repunte asombroso desde el 14 de julio, cuando destituyó a su manager Mike Matheny.

En aquella fecha, los Cardenales tenían un récord de 47-46 y languidecían a siete juegos y medio de los Cachorros. El miércoles, después de barrer a los Dodgers para ganar su octava serie consecutiva, lograron su 24to triunfo en 35 compromisos. Durante agosto, su foja es de 17-4, con lo que se han aproximado a dos juegos y medio de Chicago.

Asimismo, están empatados en la puja por el primer wild card de la Nacional.

San Luis, metido en una seguidilla de ocho triunfos como visitante, juega este viernes en Colorado. Los Cardenales tienen un récord de 37-29 fuera de casa en esta temporada.

“Todos están motivados”, afirmó el intermedista Kolten Wong.

La sorprendente reacción ha llegado bajo las órdenes del asistente Mike Shildt, quien reemplazó a Matheny. El piloto perdió el empleo luego de siete años de gestión, como parte de una decisión drástica por parte de un club que no se caracteriza por cambiar de manager con frecuencia.

Matheny era apenas el segundo piloto de los Cardenales desde 1996.

Shildt comenzó como cazatalentos en la organización de los Cardenales y combinó eventualmente esas labores con las de coach de las ligas menores a medio tiempo. El ascenso del veterano de 50 años a manager interino cayó bien en el clubhouse.

“Shildt ha sido estupendo al permitir que hagamos nuestro juego, que juguemos como nos gusta. Eso es lo más importante”, consideró Wong. “Tenemos personalidades muy diferentes de chicos muy distintos en este clubhouse. Sólo hay que permitir que cada quien sea él mismo, y en algún momento todos se van a unir”.

Adams está feliz por contribuir, aunque no tiene un papel definido. Podría pasar tiempo en la inicial, cuando enfrente a lanzadores derechos, o ir a los jardines en momentos en que el dominicano Marell Ozuna está en la lista de los lesionados.

Los Cardenales podrían aprovechar su condición de zurdo para colocarlo como bateador emergente. Conectó 56 jonrones en sus seis temporadas anteriores con el club.

“No quiero interferir con nadie, sólo quiero hacer mi parte y unirme con todos”, explicó. “No quiero ser ese tipo que llega, trata de hacer demasiado y termina echando a perder algo que es especial”.

Los Cardenales superaron por 13-6 a los Dodgers en forma combinada en la serie de tres juegos. Lograron su primera barrida en Dodger Stadium desde 2006 y dejaron en una situación muy comprometida a los campeones vigentes de la Liga Nacional.

San Luis ha tenido éxito con una amalgama de jóvenes y veteranos que se apoyan mutuamente.

Los novatos Jack Flaherty, Dakota Hudson y Jordan Hicks se combinaron el miércoles para limitar a Los Ángeles a dos hits. El novato Tyler O’Neill empató el duelo con un bambinazo y Paul DeJong lo definió mediante un cuadrangular de dos carreras.

Yadier Molina ha mejorado con el madero. El boricua conectó el martes un jonrón de dos carreras que significó la ventaja.

Esa misma noche, Wong realizó una jugada defensiva que Shildt describió como “digna del Guante de Oro”. Los Cardenales limitan a sus rivales a un promedio de 3,44 carreras por encuentro, el más bajo de la Nacional desde la pausa por el Juego de Estrellas.

“Estos tipos tienen capacidad y son agresivos. Creen en sí mismos y están en una modalidad de ataque”, resaltó Shildt. “No se rendirán, sin importar cuál sea la situación”.

Y pensar que hace un mes parecía que los Cardenales se perderían los playoffs por tercer año consecutivo. Adams recuerda sus actuaciones previas en la postemporada con San Luis.

“Quiero volver ahí este año”, enfatizó.

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La periodista Olivia Sandusky contribuyó con este despacho para la AP.