VILNA, Lituania (AP) — Estonia, Letonia y Lituania observaron con preocupación la última ronda de ejercicios militares de Rusia, los cuales algunos analistas piensan podrían ser la más grande de su tipo desde la Guerra Fría.

La presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite, quien regularmente critica a los líderes rusos, dijo que las maniobras Zapad 2017 entre Rusia y Bielorrusia del jueves son una señal de que el Kremlin se está preparando para un conflicto con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

“Estamos preocupados por ese ensayo... es una clara preparación para guerra en el Occidente”, señaló Grybauskaite a los medios de comunicación.

Soldados, tanques y demás armamento llegaron a Bielorrusia, de acuerdo con el ejército de Lituania. Los líderes y analistas de defensa en los países del Báltico temen que una parte del arsenal permanezca en Bielorrusia una vez que terminen las maniobras.

“Dejar las armas en Bielorrusia significa que el ejército ruso podría preparar bases para un amplio ataque repentino (...) justo en la frontera con la OTAN”, dijo Darius Antanaitis, funcionario lituano.

Rusia y Bielorrusia indicaron que en los ejercicios, que concluyen el 20 de septiembre, participan 5.500 soldados rusos y 7.200 bielorrusos. El ministro de Defensa de Estonia, Juri Liuk, ha dicho que Moscú podría desplegar hasta 100.000 elementos de tropa.

Aunque Luik no cree que los ejercicios representen una “maniobra de preparación” en contra de la OTAN, señaló que “hay una razón para preocuparse, debido a que las intenciones rusas son generalmente poco claras”.

La OTAN, conformada por 29 países y en la que los estados del Báltico son miembros, ha aumentado su presencia militar en el este de Europa. Estados Unidos envió el mes pasado más aviones de combate F-15 para vigilar la región del Mar Báltico.

“Rusia ya ha realizado ejercicios similares para lanzar intervenciones militares a otros países como Georgia y Ucrania”, dijo Nerijus Maliukevicius, analista político en el Instituto de Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas de la Universidad de Vilna.

Este punto de vista es apoyado en las calles de Talín, capital medieval de Estonia.

“No me siento muy bien de tener esos ejercicios militares tan cerca de Estonia, pero de nuevo somos parte de la OTAN”, apuntó el residente Piret Veigel. “Eso me da un poco de tranquilidad”.

Otros piensan que los miedos de una posible agresión rusa están fuera de proporción por la amenaza que representan unos juegos de guerra.

“Las preocupaciones sobre Zapad son exageradas. Los rusos no buscan confrontación porque saben que la OTAN estará observando estos ejercicios muy de cerca y desde luego está preparada para actuar”, puntualizó Kestutis Girnius, otro analista político de la Universidad de Vilna.

____

El periodista Vitnija Saldava contribuyó para este despacho desde Talín, Estonia.