NUEVA YORK (AP) — Cada final es un nuevo comienzo y, para Dayanara Torres, “¡Mira Quién Baila!” podría ser el motor impulsor.

La ex Miss Universo y actriz puertorriqueña, que se coronó el domingo campeona de la competencia de baile de Univision, está deseosa de comenzar a trabajar un poco más ahora que sus hijos Ryan y Cristian han crecido.

“Abrí la puerta y me gustó”, dijo Torres el lunes a The Associated Press en una entrevista telefónica desde Miami, donde en la víspera se convirtió en la ganadora de la quinta edición de “MQB” tras 10 semanas de intensos ensayos y eliminatorias.

“Definitivamente es posible hacer un gran papel como madre y también tener un poquito de lo que me gusta hacer, sobre todo porque mis hijos están tan orgullosos de lo que hago. Quiero volver a la carrera, levantarme nuevamente”, manifestó.

Ryan y Cristian, hoy de 16 y 14 años, aparecen continuamente en la conversación. Torres explica que aunque la habían invitado antes a participar en el concurso no lo había hecho porque no quería estar tanto tiempo lejos de sus hijos, con quienes vive en Los Angeles, y que esta vez no aceptó hasta consultarles y explicarles todo lo que la competencia implicaba. Dijo que si ellos le hubieran dicho que no, jamás hubiera competido.

Los vuelve a mencionar al responder cuál fue su mayor reto en esta intensa competencia. No fue ninguna de las acrobacias ni los complicados pasos de baile que desempeñó sola o acompañada, tampoco fueron los nervios de bailar en vivo en televisión nacional. Fue estar lejos de ellos.

“Hubo un momento en que ya me estaba afectando no tenerlos por tanto tiempo, pero como en la semana siete vinieron para mi cumpleaños y ese baile quedó espectacular”, dijo evidentemente contenta. “Yo digo que esa energía y esa emoción es porque me trajeron a mis hijos”.

Con su victoria Torres ganó 50.000 dólares para la causa de su elección: la Fundación de Niños San Jorge, una organización dedicada a la salud y bienestar de los niños en Puerto Rico.

“He trabajado con ellos seis o siete años y me encanta la fundación y lo que hacen y lo que significa para esos niños y las familias de los niños”, dijo la beldad boricua. “Yo como mamá sé lo que es pasar un momento difícil con tus hijos y sentirte inútil, sentir que no puedes hacer nada para ayudarlos. Tener una organización que se encargue y te ayude es una bendición”.

Llevarle “un poquito de alegría” a Puerto Rico también fue uno de los motivos por los que concursó y no se rindió. Y parte de la isla, recientemente azotada por el huracán María, lo celebró. Unas cuatro pantallas gigantes fueron colocadas en plazas para que la gente pudiera ver la final del concurso y, en su pueblo natal, Toa Alta, “hasta fuegos artificiales hubo”, dijo Torres.

Con la felicidad del lorgo conseguido y la nostalgia de la experiencia que se acaba, reflexionó sobre su futuro y sobre su actuación.

“Definitivamente que uno se puede poner retos y no dejar que el miedo gane”, dijo Torres. “No puedo explicar la emoción que sentía al pisar el escenario, me llenaba todo, me sentía como, ¡ah!, como en el cielo, me encantaba”.

“Estuve muchos años dedicada a mis hijos porque es el papel que mejor quiero hacer, pero me metí en esta cuevita ... y estoy feliz de haber aceptado este reto, feliz”, añadió. “Mis hijos están orgullosos y de aquí para adelante esto es un nuevo comienzo”.

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