CARACAS (AP) — La filial venezolana de la fabricante de neumáticos Pirelli, que tiene como accionista a una corporación china, paralizó el lunes sus operaciones tras presentar problemas por falta de materia prima, anunciaron sus trabajadores.

La planta de Pirelli, que es una de las tres fabricantes que opera en el país, amaneció el lunes con puertas cerradas, dijo a The Associated Press Luis Álvarez, secretario general del sindicato de la empresa. Varias decenas de trabajadores se concentraron a la entrada de la planta, ubicada en el estado central de Carabobo, para protestar por la medida y exigir la apertura de la instalación.

En la filial venezolana de la fabricante internacional, que tiene su sede en Milán, laboran unas 860 personas.

Álvarez indicó que desde finales de la semana pasada "se agotó la materia prima", lo que llevó a la paralización de las operaciones.

En al menos tres oportunidades durante este año Pirelli suspendió las actividades de manera temporal por falta de materia prima, pero esta es la primera vez que la paralización se da sin un acuerdo previo con el sindicato, precisó Álvarez.

La AP llamó a Pirelli para obtener una reacción de la empresa pero no respondieron las llamadas.

Alvarez dijo que representantes del gobierno iniciaron contactos con los directivos de la empresa para lograr la reapertura de la planta que hasta mediados de año alcanzó una producción de unas 51.943 unidades, que representan cerca del 7% de su capacidad.

En el año 2015 la empresa estatal China National Chemical Corp. adquirió 65% del paquete accionario de Pirelli, que tiempo después se redujo a menos del 50% tras el lanzamiento de una oferta pública de acciones.

Pirelli es una de las mayores fabricantes mundiales de neumáticos que abastece a los autos de carrera de Fórmula Uno así como algunas marcas de vehículos de lujo.

Numerosas empresas han paralizado operaciones o limitado la producción debido a las dificultades para importar materia prima, situación que ha profundizado los problemas de escasez, hiperinflación, y la recesión económica que enfrenta el país suramericano desde hace cuatro años.

El presidente Nicolás Maduro activó este mes un plan para recuperar la economía que implicó una reconversión monetaria y un aumento del salario mínimo de más de 3.000% que ha sido cuestionado por empresarios y analistas que sostienen que el programa profundizará la hiperinflación y la contracción económica.

En medio de la aplicación del plan han sido detenidos varios gerentes, empleados y propietarios de comercios en todo el país señalados de especular con los precios, lo que ha elevado las tensiones en Venezuela.

Durante el mes pasado los precios crecieron a un ritmo diario de 2,7%, lo que llevó la inflación en julio a 125% y la tasa anualizada a 82.766%, según cálculos de la Asamblea Nacional, controlada por la oposición. El Fondo Monetario Internacional estimó que la inflación en Venezuela podría cerrar este año en un millón por ciento.

La galopante escalada de precios ha golpeado especialmente a los mayoritarios sectores pobres, que representan 87% de la población, de acuerdo con un estudio realizado el año pasado por tres de las principales universidades del país.

La crisis económica y social ha desatado una masiva migración de venezolanos. De acuerdo con estimaciones de Naciones Unidas, 2,3 millones de venezolanos han salido desde 2014 del país petrolero.

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Fabiola Sánchez está en Twitter como: https://twitter.com/fisanchezn