LONDRES (AP) — La ministra de Asuntos Infantiles en Irlanda, Katherine Zappone, le dijo al papa Francisco que la Iglesia católica “debería contribuir considerablemente” con fondos para indemnizar a los sobrevivientes de un antiguo orfanato religioso en donde se descubrió una enorme fosa común con restos de bebés.

Los orfanatos religiosos en Irlanda albergaron a mujeres solteras embarazadas y sus bebés durante gran parte del siglo XX. Las instituciones han sido sujetas a un intenso escrutinio público desde que un historiador local halló en 2014 los certificados de defunción de casi 800 niños que murieron en el antiguo hogar para madres y sus bebés Bon Secours en Tuam, condado de Galway, pero sólo encontró un registro de tumba para un niño.

Los investigadores después encontraron una fosa común con los restos de bebés y niños pequeños en una estructura de drenaje subterránea en la propiedad del orfanato, que era dirigido por una orden de monjas católicas y cerró en 1961. El año pasado, las pruebas de ADN develaron que los bebés tenían entre 35 semanas y 3 años, y la mayoría fueron enterrados en la década de 1950.

“Es mi firme convicción que dada la participación de la Iglesia en este vergonzoso capítulo de la historia reciente de Irlanda, debería tomar un papel práctico para atender a los lastimados y afectados”, escribió Zappone. “Creo que la Iglesia debería contribuir considerablemente con el costo de cualquier opción que decida el gobierno... Nada menos demostrará arrepentimiento”.

Cientos de manifestantes marcharon por el pueblo de Tuam el domingo repitiendo los nombres de los 796 bebés y niños pequeños que murieron mientras vivían en el hogar. Colocaron cientos de pares de zapatos alrededor de un pequeño ataúd blanco en el sitio del entierro.

En respuesta a una pregunta sobre el albergue de Tuam, Francisco dijo el domingo que aceptaba el lamento de Zappone como una “colaboración constructiva” y que leería un informe que ella le preparó sobre la investigación del gobierno.

El pontífice se reunió el sábado con algunos adultos que fueron adoptados posiblemente al ser separados a la fuerza de algunas de sus madres biológicas no casadas al nacer. Lo exhortaron a denunciar la práctica, exigir una disculpa de las hermanas religiosas responsables y asegurar que las madres ya podían buscar a sus hijos perdidos sin temor a cometer pecado.

Durante una oración el domingo en Knock, el principal santuario del país dedicado a la madre de Cristo ubicado no lejos de Tuam, el papa denunció cómo a los niños irlandeses les “robaron su inocencia y fueron tomados de sus madres” durante los inquietantes años de adopciones forzadas en Irlanda.

“Hubo poca compasión mostrada a los niños y sus madres en este albergue”, escribió Zappone. “No podemos cambiar lo que les sucedió. A los pequeños cuyos restos están en el sistema de drenaje, les debemos una muerte digna. A sus madres, hermanos y familias, necesitamos darles paz”.