LOS ÁNGELES (AP) — Los primeros dos años de Dave Roberts como manager de los Dodgers de Los Ángeles han pasado en una vertiginosa nebulosidad.

Fue testigo de 195 victorias en temporada regular y sobrevivió a una espantosa racha de derrotas. Ganó un par de títulos de la División Oeste de la Liga Nacional, tres series de playoff y un banderín. Salió adelante tras la muerte de su padre con muy poco tiempo para afligirse durante la primavera pasada, decidido a mantener al equipo enfocado en su objetivo: un campeonato.

Y si bien él mismo fue jugador de los Dodgers por dos temporadas y media, el egresado de la Universidad de California en Los Ángeles sigue sintiéndose en ocasiones un elemento recién llegado al equipo.

"Creo que todos los días aprendo algo", declaró Roberts recientemente. "El hecho de estar más familiarizado con la directiva, los jugadores, el cuerpo de entrenadores, pienso que todo eso me ha ayudado a sentirme más cómodo en cualquier situación".

A sus 45 años, Roberts disfruta la oportunidad de reflexionar sobre estas dos alocadas temporadas _quizá en su cava al norte de San Diego_ después de la Serie Mundial, que inicia el martes por la noche en el Dodger Stadium por primera vez en 29 años.

Pero asegura que hasta que los Dodgers y los Astros de Houston hayan terminado, se mantendrá enfocado en llevar a estos costosos peloteros a la mejor posición para ir tras ese trofeo. Si bien no tuvo aspiraciones para dirigir hasta mucho después que terminara su carrera como jugador, Roberts ha generado una pasión por el cargo.

"Pienso que es simplemente que adoro el béisbol", dijo Roberts. "Me encanta enseñar. Adoro a los jugadores... Creo que conforme avanza la carrera de uno (como jugador) y empieza a decrecer, uno empieza a cambiar de roles como mentor, compañero de equipo, modelo a seguir y después ayudando a los peloteros jóvenes, y tan solo adorando el componente de enseñanza".

A Roberts suele atribuírsele el buscar un equilibrio entre las exigencias de las mentes prodigiosas del béisbol que conforman una oficina directiva de los Dodgers motivada por las estadísticas y los corazones de los peloteros que hacen el trabajo dentro del campo. Constantemente redistribuye elogios entre sus jugadores y el enorme grupo de ejecutivos y entrenadores del equipo _tal como debería hacerlo un líder.

Y aunque fue una inesperada elección para el puesto a finales de 2015, Roberts ha sido tan exitoso como puede serlo alguien en una profesión despiadada y cruelmente cuestionada.

En sintonía con la directiva, ha sido innovador e intrépido mientras los Dodgers de enorme presupuesto plantearon nuevas estrategias para armar el cuerpo de lanzadores y trataron de obtener el máximo valor de todos sus extraordinarios elementos.

Roberts ganó el premio al Entrenador del Año de la Liga Nacional en su primera campaña mientras imponía un récord de Grandes Ligas con 606 relevos en el montículo. Con varios ajustes en la serie divisional frente a Washington, ayudó a los Dodgers a avanzar a la serie de campeonato de la Nacional, donde se enfrentaron con unos Cachorros de Chicago destinados a coronarse.

Tras guiar a los actuales Dodgers de 104 victorias sobre Arizona y Chicago en una impresionante racha de 7-1 en postemporada, el ex jardinero tiene ahora la oportunidad de agregar otro anillo de campeonato al que obtuvo con su monumental robo de segunda base como miembro de los Medias Rojas contra el cerrador Mariano Rivera durante la serie de campeonato ante los Yanquis en 2004.

"Doc es muy respetado porque jugó béisbol, pero lo mejor que nos ofrece es la constancia", afirmó el zurdo Rich Hill, que sostendrá un duelo monticular con Justin Verlander el miércoles, en el segundo partido de la Serie Mundial.