PANAMÁ (AP) — Cinco meses después cortar la vieja relación con Taiwán y establecer lazos diplomáticos con China, el presidente panameño Juan Carlos Varela emprende la primera visita oficial al gigante asiático, convencido de que su nuevo socio político puede darle un mayor impulso económico al país centroamericano.

China “tiene la capacidad financiera de apoyar a Panamá”, declaró el mandatario en la víspera. Con una comitiva numerosa que abarca a ministros, políticos de su partido y empresarios, Varela partía el martes a Beijing con el fin de inaugurar la nueva embajada; encontrarse con su colega Xi Jinping el viernes y abrir un consulado en la ciudad portuaria de Shanghái. El viaje se extiende hasta el 22 de noviembre.

Después de la ruptura, Taiwán cerró rápidamente su embajada y retiró su personal. Del otrora viejo aliado no ha quedado casi nada, incluso, el Tratado de Libre Comercio firmado por ambas naciones a inicios del 2000 quedó sin efecto, según el gobierno panameño. Taipéi cortó, asimismo, todos los acuerdos de cooperación y ayuda en diversos ramos, entre ellos el educativo, lo que dejó momentáneamente a casi a un centenar de becados panameños en el limbo en ese país.

China tomó plenamente el lugar, aunque en realidad la presencia de esa nación, desde el punto de vista de la migración histórica y comercial, siempre ha estado presente en Panamá. La segunda economía más importante del mundo es el segundo usuario del canal interoceánico después de Estados Unidos y un consorcio chino opera hace décadas los dos puertos terminales _en el Atlántico y Pacífico_ de la vía marítima.

Beijing es el proveedor más importante de la zona libre de Colón, la más grande de América Latina, y los chinos _que según cifras independientes representan alrededor del 5% de la población panameña de 3,8 millones_ dominan asimismo el comercio de tiendas al menudeo. El legendario barrio chino, pegado al Casco Antiguo de la capital, es un hervidero diario de ventas de mercancías diversas y restaurantes.

El debate sobre si el país debía cambiar de política diplomática respecto a China siempre estuvo en el tintero.

“Varela tomó la decisión que debió tomarse hace mucho tiempo”, dijo a The Associated Press Roberto Eisenmann, analista y fundador del incluyente diario panameño La Prensa. “Los gobernantes no se atrevían y cada vez que mencionaban la posibilidad, Taiwán les giraba cheques para algo y allí terminaba el cuento”.

El gobierno de Taipéi acusó a China de utilizar la política de la chequera para cortejar y quitarle a probablemente su socio más estratégico en Latinoamérica.

El gobierno de Beijing gastó en los últimos tiempos y antes de la apertura diplomática millones de dólares en viajes de panameños a esa nación, dijo a la AP Juan Tam, secretario del Consejo de la Etnia China, un ente consultivo oficial.

Con el actual poderío de China, “darle la espalda es como falsear la situación real”, agregó Eisenmann.

Varela ensalza particularmente el plan de que con dinero de China se construya una línea ferroviaria entre la capital y la provincia de Chiriquí, fronteriza con Costa Rica, el otro socio diplomático de la potencia asiática en América Central, que sería la más extensa en el país. Varela y Xi firmarán un memorando en materia ferroviaria, entre otros acuerdos, dijo la canciller Isabel de Saint Malo.

Los primeros inmigrantes chinos ayudaron en la construcción del primer ferrocarril interoceánico en Panamá y el continente hace más de siglo y medio.

Con la apertura diplomática, el gobierno panameño flexibilizó los requisitos migratorios para el ingreso de los chinos después de que históricamente a China se le encasillara entre un grupo de naciones con restricciones para los visados.

Una empresa china con presencia en Latinoamérica inició recientemente junto a una compañía belga la construcción del primer puerto de cruceros en la entrada del Pacífico del canal por 165 millones de dólares, la primera inversión grandes tras la apertura.

“Todo esto tiene su aspecto positivo para Panamá, aparte de los intereses que también persigue China”, señaló a la AP Julio Yao, un profesor jubilado en relaciones internacionales de la Universidad de Panamá y experto en el tema chino.