SANTIAGO DE CHILE (AP) — El enviado especial del Vaticano a Chile para investigar delitos sexuales recibió el martes en Santiago a varias víctimas de los hermanos maristas y salesianos en medio de uno de los escándalos más recientes vinculados con la Iglesia.

“Hemos salido con una grata impresión... hemos sido escuchados”, relató a la prensa Isaac Givovich a su salida de la reunión con monseñor Charles Scicluna en las dependencias de la Obras Misiones Pontificias de la Nunciatura de la capital chilena. “Este es un paso más para la justicia”, agregó el hombre que fue abusado cuando tenía 6 años de edad.

Para nosotros "es un día histórico” porque se ha roto "el circulo de hierro que se había establecido para la impunidad”, señaló por su parte Jaime Concha, que se presentó a la prensa como un sobreviviente de abusos. Existe el compromiso para que “nunca más los informes, los testimonios sean censurados, recortados, las víctimas seamos ninguneadas”, explicó.

Enfatizó que “ahora los antecedentes van a estar con (el papa) Francisco y el Vaticano y ellos decidirán si siguen encubriendo o hacen justicia”.

Scicluna fue enviado a Chile por el Vaticano con la misión de escuchar testimonios en torno al caso del controvertido obispo de Osorno acusado de encubrir abusos sexuales, Juan Barros. Tras extender su visita debido a una hospitalización por una cirugía urgente de vesícula decidió recibir a las víctimas de los maristas que se habían acercado anteriormente para entregarle una carta explicando su caso.

El grupo que integra Givovich demanda la creación de una Comisión Especial Vaticana que analice, investigue y sancione los presuntos delitos cometidos por los hermanos y religiosos de la Congregación de Hermanos Maristas. Su expectativa es también poder entablar un diálogo directo con el Vaticano.

“Creo que la Iglesia debe de dejar de hacerse la ciega, sorda y muda. Nuestro testimonio es bastante claro”, relató por su parte Jorge Franco, otra de las víctimas.

La Iglesia católica chilena inició una investigación interna a comienzos de febrero en la que Givovich fue la primera víctima en declarar. Este constituye el segundo intento de investigar los abusos por parte de la institución luego de que el fraile franciscano Saúl Zamorano fuera suspendido de su cargo en una primera investigación tras ser acusado de abusos sexuales. 

En paralelo habrá una investigación judicial ya que se ha presentado una denuncia y varias víctimas preparan una demanda colectiva penal.

El caso de los maristas se dio a conocer en 2017 cuando exalumnos que padecieron abusos se organizaron por internet para reunirse y contar qué les había pasado. La congregación de hermanos Maristas admitió en agosto que el religioso Abel Pérez les confesó en 2010 que había abusado de 14 muchachos y sólo lo denunciaron siete años después.

Los maristas no son sacerdotes sino religiosos dedicados a la educación y tienen escuelas en varios países.

Posteriormente, monseñor Scicluna recibió al abogado Marcelo Vargas, exalumno del instituto salesiano que acudió como representante de víctimas de abusos de esta congregación de la que él mismo es también víctima.

Vargas representa a las víctimas del sacerdote que estuvo en Valdivia, 850 kilómetros al sur de Santiago, y después en Punta Arenas, 3000 kilómetros al sur de Santiago.

“(Scicluna) nos recibió muy cordialmente”, señaló Vargas. “(Acordamos) presentar mayores antecedentes para efecto de que pueda la Congregación Salesiana iniciar una investigación canónica al respecto”, agregó ante la prensa a su salida.

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La periodista de AP Eva Vergara colaboró en este despacho.