LINCOLN, Nebraska, EE.UU. (AP) — Una comisión en Nebraska aprobó el lunes una ruta alternativa para el oleoducto Keystone, eliminando con ello el último obstáculo regulatorio para la construcción del demorado proyecto de 8.000 millones de dólares.

La decisión de la Comisión de Servicio Público de Nebraska, sin embargo, pudiera ser apelada ante una corte. Los oponentes dicen que pudiera necesitarse otra revisión federal porque la ruta aprobada pasa más al norte que la ruta preferida propuesta por TransCanada Corp., que quiere construir un oleoducto de 1.897 kilómetros (1.179 millas) desde Canadá a través de varios estados norteamericanos.

"Esta decisión crea nuevos problemas que podemos presentar", dijo Ken Winston, abogado que representa a los grupos ambientalistas opuestos al proyecto.

Aun así, la votación de 3-2 en la comisión muy probablemente despeja la vía para que la compañía gane acceso a la propiedad de dueños de tierras que se oponen vehementemente al oleoducto, usando la ley de expropiaciones del estado. Más de 90% de los dueños de tierras en Nebraska a lo largo de la ruta del oleoducto han aceptado permitir que TransCanada coloque el oleoducto bajo sus tierras, pero aquellos que se oponen han conseguido bloquear el proyecto durante años.

El oleoducto enfrenta además una intensa oposición de tribus nativas, pero grupos empresariales y algunos gremios lo respaldan como forma de crear empleos y reducir los riesgos de embarcar el crudo por trenes, que pueden descarrilarse.

El presidente Donald Trump emitió un permiso federal en marzo para permitir el proyecto, revirtiendo el rechazo del mismo por el gobierno de Barack Obama. TransCanada ha dicho que anunciaría a finales de noviembre o inicios de diciembre si procederá con la construcción del oleoducto, tomando en cuenta la decisión de Nebraska y si tiene suficientes contratos a largo plazo para enviar petróleo.

Jane Kleeb, directora del grupo Bold Alliance, opuesto al oleoducto, dijo que piensa que TransCanada pedirá otra revisión federal de la ruta, un proceso que añadiría años al calendario planeado.