RÍO DE JANEIRO (AP) — La candidata presidencial brasileña Marina Silva dijo el viernes que el encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva no debería poder postularse en los próximos comicios.

Silva, exsenadora y exministra del medio ambiente, también criticó la intervención militar en el estado de Río de Janeiro y prometió que, de ser electa, presionaría para establecer límites en el mandato presidencial para que de esa forma los dirigentes se enfoquen en lo que es mejor para el país y no en reelegirse.

La brasileña hizo los comentarios en una ronda de preguntas y respuestas de una hora de duración con periodistas.

Cuando le preguntaron sobre Lula, quien en abril comenzó a cumplir con una sentencia de 12 años en prisión por cargos de corrupción, Silva dijo que la ley brasileña era clara y que prohíbe que un convicto cuya apelación ha sido ratificada se postule para un cargo público. La apelación de Lula fue ratificada en enero.

Pese a estar tras las rejas, Lula está en el primer lugar de las encuestas e insiste en que todavía planea lanzarse como candidato a la presidencia.

“La ley no puede adaptarse a la gente”, declaró Silva. “La gente debe adaptarse a la ley”.

Silva ganó importancia como ministra ambiental durante varios años en los que Lula fue presidente entre 2003 y 2010. Desde entonces, la brasileña rompió relaciones con el Partido de los Trabajadores, al que pertenece Lula, y tuvo competitivas candidaturas para la presidencia en 2010 y 2014.

Algunos críticos argumentan que ha hecho poco en los últimos 10 años, con la excepción de postularse. Cuando fue cuestionada sobre ello, Silva dijo que si hubiera estado en el gobierno en los últimos años las “críticas serían lo opuesto”: que no es verdaderamente independiente.

Alegó que formar un partido político, desarrollar una política y hablar en todo el país y a nivel internacional, era una forma de contribuir al bien común.

Actualmente, Silva se encuentra en el tercer puesto de las encuestas, detrás de Lula y de Jair Bolsonaro, un legislador y excapitán del Ejército que habla nostálgicamente sobre la dictadura militar de Brasil de entre 1964 y 1985.

Una dramática historia personal le ayuda a conectar con la gente en uno de los países con mayor desigualdad en el mundo en lo referente a educación e ingresos. Nacida en una familia de la clase baja en el estado de Acre, en el noroeste del país, Silva a menudo pasó hambre cuando era niña y no aprendió a leer ni escribir sino hasta la adolescencia.

Sin embargo, en los comicios anteriores y en lo que va de este ciclo, ha batallado para definirse más allá de las políticas sobre el medio ambiente.

El viernes, cuando le preguntaron acerca de algunos de los asuntos apremiantes que enfrenta Brasil, desde solicitudes para reformar un abultado sistema de pensiones o si la petrolera estatal Petrobras debía subsidiar los precios de combustible en el país, sus respuestas fueron palabras como “programático” y sugerencias para atender “problemas estructurales”, pero estuvieron desprovistas de detalles.

Señaló que Brasil necesita avanzar por encima de las coaliciones políticas en las que los partidos grandes hacen acuerdos unos con otros con base en sus propios intereses y no en la población. Dijo que abordar la violencia, la cual los votantes dicen que es su principal preocupación, requeriría una planeación a largo plazo para mejorar la educación y la atención médica.

Silva criticó la intervención militar en Río, que fue ordenada por el presidente Michel Temer luego de una ola de violencia durante el Carnaval en febrero.

“El gobernador se declaró incompetente para hacerse cargo de las finanzas y seguridad del estado”, dijo Silva. “Ese no es el mejor camino. El mejor camino es un plan estructural”.