YPRES, Bélgica (AP) — La Tercera Batalla de Ypres, librada en el oeste de Bélgica hace un siglo, fue de las más duras de la Primera Guerra Mundial.

Se calcula que medio millón de soldados murieron o resultaron heridos durante la batalla de 100 días. Passchendaele, nombre con el que también se le conoce, es ahora un símbolo tan sombrío como cualquier campo de guerra jamás recordado.

El lunes se conmemora el centenario del inicio de la ofensiva de los aliados, en la que apenas lograron mover la línea del frente. De esta forma se convirtió en una metáfora de la locura de la guerra cuando los soldados de Australia, Canadá y Nueva Zelanda se unieron a las fuerzas británicas en su mayor parte que intentaban romper el dominio de Alemania en el Frente Occidental.

"Es la masacre más grande jamás ocurrida en suelo belga", dijo el curador Piet Chielens, del Museo de los Campos de Flandes en Ypres, Bélgica, que ha registrado más de 150.000 muertos en los meses de lucha.

Se espera que el rey Felipe y la reina Matilde de Bélgica se unan al príncipe Carlos, al príncipe Guillermo de Inglaterra y a la duquesa de Cambridge durante los dos días de ceremonias del centenario, que comenzarán el domingo con la del Último Mensaje en la Puerta de Menin, monumento dedicado a los soldados británicos.

Cuando la Tercera Batalla de Ypres comenzó el 31 de julio de 1917, la Primera Guerra Mundial estaba entrando en su cuarto año, atascada en la guerra de trincheras. Ambos bandos estaban desesperados por lograr un avance sustancial tras los cientos de miles de bajas sufridos el año anterior en la Batalla de Verdún y en la Batalla del Somme en el norte de Francia, otros dos enfrentamientos que se disputan con el de Passchendaele el triste honor de ser los más letales de la Gran Guerra.

El comandante Douglas Haig estaba convencido de que podía forzar un avance en Ypres, a pesar de que las dos batallas anteriores allí habían fallado. El objetivo era nulificar las operaciones de los submarinos alemanes en la costa de Bélgica. El plan de Haig de tomar el pueblo de Passchendaele en pocos días y seguir avanzando hasta la costa resultó ser tremendamente ambicioso.

Con la lluvia que convertía el terreno pantanoso en barro y los alemanes armados con gas mostaza, no fue sino hasta noviembre cuando los aliados capturaron el pueblo. Nunca lograron acercarse a los puertos de Zeebrugge y Ostende.

El pintor británico Paul Nash estuvo en Passchendaele en noviembre de ese año y utilizó la profundidad de la desesperación que presenció como inspiración para su pintura "El Camino de Menin".

Al final, los británicos argumentaron que, aunque el avance se estancó, la larga y costosa batalla debilitó al enemigo alemán. La historia, sin embargo, ha puesto de relieve la inutilidad del ejercicio, dijo Chielens, y señaló que no fue posible conservar el control de Passchendaele una vez que fue tomada.