TOKIO (AP) — Koichiro Iizuka la conoce sólo como Yaeko-san, la hermosa joven que sonríe en una foto y sobre la que hablan sus familiares.

Él tenía apenas 16 meses y estaba en un centro de cuidado infantil en Tokio con su hermana de 3 años, en 1978, esperando a que su madre los viniera a recoger. Ella nunca llegó.

Yaeko Taguchi tenía entonces 22 años de edad cuando fue secuestrada por agentes norcoreanos en junio de 1978. Al parecer la joven iba a recoger a los chicos, tras salir de su trabajo nocturno, que realizaba para poder mantener a los pequeños ya que era una madre divorciada. El niño fue adoptado por el hermano de Taguchi, Shigeo Iizuka, mientras que la niña fue adoptada por una tía.

Pasó casi un cuarto de siglo antes de que se conociera el paradero de Taguchi, pues no fue sino hasta el 2002, tras años de negarlo, que Norcorea admitió que había secuestrado a una docena de ciudadanos japoneses. Iizuka, hoy en día un programador de 40 años de edad, desea que el presidente Donald Trump sepa sobre lo que le ocurrió a los familiares de los secuestrados cuando se reúna con algunos de ellos en Tokio el lunes.

Japón denuncia que Norcorea secuestró a por lo menos 17 personas en las décadas de 1970 y 1980, para entrenar a sus espías sobre la cultura y el lenguaje japonés, a fin de que puedan hacerse pasar por japoneses y espiar a Corea del Sur.

Pyongyang admite que secuestró a 13 de ellos, incluyendo a Taguchi, y ha permitido a cinco de ellos ir de visita a Japón, aunque se quedaron en Japón en vez de regresar a Norcorea. Norcorea dice que los otros ocho han fallecido, y ningún otro secuestrado ha regresado.

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