BEIRUT (AP) — Por lo menos cinco niños y dos rescatistas murieron el viernes a consecuencia de un bombardeo del gobierno cerca de Damasco, a pesar de que se había concertado una tregua.

La prensa oficialista dijo que rebeldes cañonearon zonas controladas por el gobierno en Damasco, matando a tres civiles.

El viernes es el cuarto día consecutivo de violencia en Damasco y sus alrededores a pesar de una tregua mediada por Rusia, Turquía e Irán que entró en vigencia en agosto. Hasta ahora han muerto más de 40 personas, en su mayoría en los suburbios bajo dominio de los rebeldes, pero también en la capital que está en manos del gobierno.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos y el Ghouta Media Center dijeron que cinco niños fallecieron el viernes en Ghouta, cerca de Douma, debido a proyectiles del gobierno. Añadieron que por lo menos dos voluntarios de la Defensa Civil de Siria, también conocida como los Cascos Blancos, murieron en bombardeos durante las labores de rescate en Douma, además de otros dos civiles en Douma.

La agencia de noticias estatal SANA dijo que tres civiles murieron en fuego artillería rebelde en el vecindario de al-Hal Suk, en Damasco. El día anterior los rebeldes habían disparado morteros contra un barrio de Damasco, matando a por lo menos 10 civiles, entre ellos el entrenador del equipo nacional de karate, Fadhel Radhi.

Radhi, de 69 años, era un veterano karateca que difundió esa disciplina en Siria. Murió cuando un proyectil le cayó cerca al salir del Club al-Majd en el vecindario Bab Mosala de Damasco.

Combatientes del grupo insurgente Ahrar al-Sham atacaron el miércoles un complejo militar en Harasta, un poblado en Ghouta, desatando un intenso enfrentamiento con las fuerzas oficialistas.

Un almacén de un grupo de auxilio quedó dañado por los combates, y los alimentos almacenados allí se estropearon.

El suburbio de Ghouta ha sido víctima de un fuerte bloqueo por parte de las fuerzas oficialistas a pesar de la tregua que debía entrar en vigencia en agosto y que debía permitir la entrada de suministros humanitarios. La ONU estima que unas 350.000 personas están atrapadas por ese bloqueo.