BEIRUT (AP) — Una fuerza siria apoyada por Estados Unidos declaró oficialmente el viernes su victoria sobre el grupo Estado Islámico en su autodenominada "capital" de Raqqa, anunciando que la ciudad del norte de Siria había quedado libre de cualquier presencia extremista tras una batalla de cuatro meses que la dejó en ruinas.

Durante una conferencia de prensa en la ciudad, el contingente de liderazgo kurdo, conocido como Fuerzas Democráticas Sirias, entregó oficialmente el gobierno de la ciudad devastada a un consejo formado por funcionarios locales y líderes tribales y una fuerza policial entrenada por Estados Unidos, con 3.000 efectivos, encargada de la gobernanza y la seguridad.

En un gesto de gran simbolismo, la conferencia de prensa se celebró dentro del estadio deportivo que los milicianos del grupo Estado Islámico habían convertido en depósito de armas y una enorme prisión para encarcelar y torturar a sus oponentes.

"Nuestra victoria es una contra el terrorismo, y la liberación de Raqqa marca el último capítulo en la lucha contra terroristas en Siria", afirmó Talal Sillo, vocero y comandante de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, por sus siglas en inglés).

Ante varios inmuebles destrozados, Sillo instó a la comunidad internacional y a las agencias humanitarias a asistir en la reconstrucción de la ciudad.

Imágenes tomadas por The Associated Press con un dron mostraban el alcance de la devastación causada por semanas de combates entre las fuerzas de liderazgo kurdo y el Estado islámico, una batalla que incluyó miles de ataques aéreos de la coalición internacional que lidera Estados Unidos.

En la grabación del jueves se veían las estructuras de edificios bombardeados y montones de losas de concreto apiladas en las calles, salpicadas de autos destruidos. Barrios enteros parecían reducidos a escombros, con pocos indicios de vida civil.

Manzanas enteras de la ciudad parecían inhabitables, con muros derribados y ventanas y puertas rotas. En algunos edificios había varios pisos hechos añicos. El estadio que los extremistas utilizaron como prisión parecía haber sufrido menos daños, en comparación con los edificios circundantes.

"Pedimos a todos los países y a las fuerzas amantes de la paz y a otras las organizaciones humanitarias que participen para reconstruir la ciudad y los pueblos circundantes y ayuden a eliminar las cicatrices de la guerra dejadas por el grupo (Estado Islámico)", dijo Sillo.

Sillo informó que 655 combatientes locales e internacionales habían muerto durante los cuatro meses de batalla por Raqqa.

Mucho antes de que comenzara la ofensiva por tierra de las SDF, los aviones de combate bombardearon la ciudad durante meses.

Las SDF anunciaron el martes que habían expulsado de la ciudad a los combatientes de ISIS tras semanas de combates.

La caída de Raqqa es una gran derrota para el grupo extremista, que ha visto cómo su territorio se encogía de forma constante desde el año pasado. El grupo tomó Raqqa, situada junto al río Éufrates, en enero de 2014 y la convirtió en el epicentro de su brutal régimen.