Cinco años después de que la tormenta Sandy mostrase lo peligroso que es vivir en zonas costeras, expertos en la respuesta a desastres naturales dicen que ninguna ciudad costera estadounidense está realmente preparada para el cambio climático y las tempestades que puede traer aparejadas.

Ello incluye a Nueva York y Nueva Jersey, estados del norte de la costa atlántica, alejados de la zona de huracanes, pero que sufrieron grandes inundaciones relacionadas con la tormenta del 29 de octubre del 2012, que destruyó viviendas, inundó túneles y provocó graves daños en el tendido eléctrico.

Hay algunos proyectos en marcha, pero las iniciativas más ambiciosas generadas por Sandy no han pasado de la etapa inicial de planificación y hay quienes se preguntan si alguna vez se harán realidad.

“Dio la sensación de que Sandy pudo haber sido un llamado de atención, de que empezaríamos a tomar estas cosas en serio”, comentó Eric Klinenberg, director del Instituto de Conocimiento Público, un grupo de estudio de la Universidad de Nueva York. “Íbamos a invertir en la seguridad climática como invertimos en la seguridad nacional tras el 11 de septiembre. Pero, desde ya, nada de eso sucedió”.

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LAS GRANDES IDEAS

Después de Sandy, que causó al menos 182 muertes en Estados Unidos y el Caribe y daños por valor de 65.000 millones de dólares tan tolo en Estados Unidos, una competencia auspiciada por el gobierno llamada Rebuild by Design generó audaces ideas para proteger la costa.

Un concepto hubiera creado 16 kilómetros de muros, terraplenes y compuertas alrededor del Bajo Manhattan. También se planteó construir barreras en Staten Island que hubieran ayudado de paso a proteger los humedales de Meadowlands en Nueva Jersey.

El Departamento de Viviendas y Desarrollo Urbano asignó mil millones de dólares a esos proyectos, pero las obras todavía no comenzaron.

Amy Chester, directora ejecutiva de Rebuild By Design, dijo que tomará años completar la planificación y conseguir los permisos del gobierno y el apoyo de la comunidad. Y no está claro cuánto costarán estas iniciativas.

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PROGRESOS Y DUDAS

Ha habido algunos progresos.

Comunidades de la costa de Nueva Jersey han construido dunas de arena para contener las olas, o han reforzado las ya existentes. Empresas y la red de trenes subterráneos de Nueva York instalaron protecciones para prevenir inundaciones alrededor de obras de infraestructura clave. Muchos hospitales retiraron equipo eléctrico vital de los subsuelos.

En el 2019 comenzará la construcción de un muro de ocho kilómetros (cinco millas) de largo y seis metros (20 pies) de alto y una rambla a lo largo de los barrios más golpeados por Sandy en Staten Island. El proyecto, todavía bajo planificación, costaría 600 millones de dólares y estaría completado para el 2022.

La municipalidad de Hoboken, ciudad de Nueva Jersey de 50.000 habitantes separada de Manhattan por el río Hudson, contrató a una firma de ingenieros para que lleve a la práctica uno de los conceptos de Rebuild By Design: un proyecto de 230 millones de dólares que incluirá muros, estaciones de bombeo y tanques de retención de agua. La construcción comenzará en el 2017 y tomará tres años.

Klaus Jacob, científico de la Universidad de Columbia especializado en la adaptación al cambio climático, dice que se avanza a paso muy lento.

“Si seguimos a este ritmo”, sostuvo, “hay buenas posibilidades de que suframos otra severa tormenta en la región que desbordará las obras” para hacerle frente.

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EL DINERO Y LA POLÍTICA

El alto costo de todos estos proyectos es uno de los grandes obstáculos.

Y algunos proyectos pueden conllevar un costo político. En Nueva York y otras ciudades, por ejemplo, hay resistencia a la idea de impedir la construcción en la costa o a bloquear la vista del agua. Para muchos, por otro lado, la amenaza del cambio climático es algo más bien hipotético.

Bill Golden, presidente del Instituto Nacional para la Infraestructura de Costas y Puertos, dijo que hay quienes “no entienden la nueva realidad que enfrentamos”.

Un estudio difundido el lunes por un equipo de científicos de varios países pronosticó que entre el 2030 y el 2045, la ciudad de Nueva York podría ser golpeada por olas de más de 2,25 metros (7,4 pies) cada cinco años como consecuencia mayormente de la crecida del mar. En décadas recientes esos oleajes se producían cada 25 años.

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DIFÍCIL DECIR ADIÓS

Tras el paso de Sandy, los estados de Nueva York y Nueva Jersey compraron y vaciaron 1.250 viviendas en áreas consideradas demasiado vulnerables a las inundaciones. Pero la mayor parte de la gente de las comunidades más afectadas regresó, ya sea porque pensaron que los riesgos no eran tantos, porque confiaban en el muro que se construye en Staten Island o simplemente porque les cuesta dejar sus casas.

Algunas viviendas fueron reconstruidas sobre cimientos más elevados. Otras fueron restauradas sin cambios, con lo que siguen siendo vulnerables.

Dexter Dugan, cuya vivienda de Staten Island quedó sumergida bajo tres metros (nueve pies) de agua, tomó medidas para hacer la casa más resistente a las tormentas y subió los sistemas eléctrico y de calefacción al segundo nivel.

Pero tiene claro que, “si vives cerca del agua, se te va a inundar”.