CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Cientos de personas marcharon el jueves en la Ciudad de México para protestar contra la construcción de un aeropuerto de 15.700 millones de dólares, un proyecto que amenaza los esfuerzos de décadas por restaurar los lagos que originalmente cubrían el valle sobre el que se sitúa la capital mexicana y ciudades cercanas.

Con pancartas que leían “la Tierra no se vende”, los manifestantes siguieron a Ignacio del Valle, el líder del poblado de Atenco que desde 2001 se opone a los planes de un nuevo aeropuerto al este de la Ciudad de México.

“Es un ecocidio lo que está sucediendo, porque el impacto ambiental no ha sido verificado, no ha sido constatado, y Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales) da por hecho que no va a haber una afectación”, declaró Del Valle.

Agricultores de Atenco y otras comunidades cercanas al nuevo aeropuerto _que se encuentra aproximadamente construido en una tercera parte_ aseguran que nunca fueron consultados sobre el proyecto. Subrayaron que las granjas y cuerpos de agua de la región brindan una regulación contra inundaciones y aire fresco para la metrópolis de cerca de 20 millones de habitantes.

El exsecretario de Medio Ambiente José Luis Luege dijo que el gobierno de antemano está drenando el lago Nabor Carrillo, un lago poco profundo de 917 hectáreas (2.265 acres) que representa un importante hábitat para aves migratorias.

El nuevo aeropuerto _cuya construcción inició en 2016 y fue diseñado en colaboración con el famoso arquitecto Norman Foster_ se construye justo a un lado del lago.

Las aves ocasionalmente se estrellan contra los motores de los aviones, lo que hace que grandes parvadas sean incompatibles con los aeropuertos. Es por ello que el proyecto incluye la desaparición del lago Nabor Carillo.

La Ciudad de México fue fundada en 1315 en una isla en el lago, que fue drenado tras la conquista española de 1521.

Pero el ahora seco lecho del lago resultó ser una pesadilla ambiental, dado que las partículas de polvo y de aguas residuales ya secas causan tolvaneras en la ciudad durante periodos sin lluvia. También registra inundaciones periódicamente durante la temporada de lluvias, algo que podría ocurrirle al nuevo aeropuerto.

Luege añadió que el gobierno ocultó el impacto que el aeropuerto tendría en el lago.

“Este proyecto acaba para siempre con el plan lago de Texcoco”, lamentó. “Ese es algo, desde el punto de vista ecológico, imperdonable, es un verdadero ecocidio”.

El lago Nabor Carrillo fue creado en 1982 para reproducir una pequeña parte del antiguo lago de Texcoco, cuya última parte fue drenada a principios del siglo XX.

“El aeropuerto es el fiel reflejo de uno de los vicios más graves que hemos tenido en México: del presidencialismo”, reiteró Luege. “Es un proyecto del presidente, ¿qué quiere decir eso? Hay que sacar eso a como dé lugar”.