MADRID (AP) — La tensión entre los gobiernos catalán y español aumenta a medida que el presidente de Cataluña se disponía el jueves a abrir la campaña por el "sí" hacia un planeado referéndum sobre la posible separación de esa región del resto de España.

Se esperaba que el presidente catalán, Carles Puigdemont, comenzara el jueves más tarde a hacer campaña en Tarragona, a unos 100 kilómetros al sur de Barcelona, con vistas a la consulta prevista para el 1 de octubre.

El gobierno central de España ha recurrido a medidas judiciales para tratar de impedir el referendo y afirma que la votación es inconstitucional, mientras que las autoridades regionales intentan eludir esos obstáculos legales. El Tribunal Constitucional la suspendió a la espera de una decisión formal de los jueces.

La policía española tiene órdenes de impedir todo preparativo para el referéndum. Toda persona que colabore en su organización también será considerada legalmente responsable.

Sin embargo, las autoridades regionales están tratando de sortear los obstáculos legales. Un juez cerró el miércoles por la tarde el sitio web del referéndum, pero reapareció minutos después usando un servidor diferente.

Por su parte, la vicepresidenta de España, Soraya Sáenz de Santamaría, dijo el jueves que no es posible dialogar con las autoridades catalanas hasta que renuncien a sus planes de celebrar la consulta.

Puigdemont dijo el jueves a la televisora TV3 que el gobierno nacional de Madrid ha creado un "clima de hostilidad y paranoia" en torno a la votación prevista, mientras que la vicepresidenta del gobierno de España, Soraya Sáenz de Santamaría, dijo que no será posible dialogar con las autoridades catalanas hasta que retiren sus planes de votación.