COX'S BAZAR, Bangladesh (AP) — Casi tres semanas después del inicio del éxodo masivo de rohingya que huyen de la violencia en Myanmar, miles seguían cruzando el jueves la frontera en busca de ayuda y seguridad en abarrotados campos de refugiados en Bangladesh.

La crisis generó una amplia condena a nivel internacional y funcionarios de Naciones Unidas exigieron a Myanmar que frene lo que describieron como una campaña de limpieza étnica que llevó a hasta 400.000 miembros de la minoría musulmana a escapar del estado de Rakhine, según estimaciones de UNICEF.

Una de las docenas de embarcaciones que trasladan a los rohingya a la localidad fronteriza de Teknaf, en Bangladesh, se hundió el jueves y al menos dos personas fallecieron ahogadas, dijo la policía. Desde el inicio de la crisis, 88 personas murieron en incidentes similares en el Río Naf.

Los rohingya que llegaron en la víspera en botes de madera a las playas próximas a la aldea de pescadores de Shah Puri Dwip relataron episodios de violencia en el lado birmano de la frontera, donde podían verse columnas de humo procedentes de una localidad que ardió, lo que indicaría que se prendió fuego a más viviendas rohingya.

Un rohingya dijo que su aldea, Rashidong, había sido atacada por soldados y policías de Myanmar.

"Cuando el Ejército y la policía rodearon nuestra aldea y nos atacaron con lanzacohetes para prender fuego, nos fuimos y huimos en la dirección que pudimos”, declaró Abdul Goffar.

Mientras, en el lado bengalí, las agencias de ayuda intentan ayudar a todos los que lo necesitan.

El jueves se registraron escenas de pánico junto a las carreteras donde voluntarios locales distribuían comida, aguas y otros suministros de forma desordenada desde vehículos estacionados. Funcionarios locales les gritaron a través de megáfonos para que coordinasen sus esfuerzos con las agencias de ayuda y evitar extender el caos.

“Hay grave escasez de todo, especialmente de alojamiento, comida y agua potable”, dijo Edouard Beigbeder, representante de la agencia de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, en el país.

Se necesitan 7,3 millones de dólares para ayudar a los cientos de miles de niños rohingya que ahora están en riesgo de contraer enfermedades que se transmiten por el agua, según UNICEF.

La agencia para la infancia de Naciones Unidas revisó el jueves su estimación sobre el número de desplazados y advirtió de la “monumental tarea” que queda por delante para proteger a los cientos de miles de niños que hay entre los refugiados.

Los dos campos de refugiados ya existentes estaban por encima de su capacidad y Bangladesh dijo que ofrecerá terrenos para un tercero.

Muchos de los recién llegados al país se apiñan en refugios improvisados en carreteras o en campo abierto. Cerca del campo de Balukhali, algunos instalaban tiendas hechas de bambú y plástico junto una colina llena de barro tras días de lluvias.

Antes de los nuevos episodios de violencia que comenzaron el 25 de agosto, Bangladesh acogía ya a unos 500.000 rohingya, incluyendo los que escaparon por los disturbios antimusulmanes de 2012.

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Yasin informó desde Shah Puri Dwip, Bangladesh. El periodista de la AP David Keyton en Estocolmo, Suecia, contribuyó a este despacho.