BEIRUT (AP) — Las fuerzas sirias aliadas de Estados Unidos celebraron el martes en las devastadas calles de Raqqa después de obtener el control de la ciudad que alguna vez fue el corazón del califato del grupo Estado Islámico, propinándole una derrota de grandes proporciones al grupo extremista.

Los rebeldes se apoderaron de la urbe ubicada frente al Río Éufrates en 2014, transformándola en el epicentro de su brutal régimen, en donde sus rivales eran decapitados y donde se planeaban ataques terroristas.

Se necesitaron miles de bombas por parte de la coalición que encabeza Estados Unidos, y más de cuatro meses de combates casa por casa para que las Fuerzas Democráticas de Siria recapturaran Raqqa, escribiendo un nuevo capítulo en la lucha en contra del grupo cuyo vasto territorio se ha reducido a un puñado de pueblos en Siria e Irak.

“La liberación de Raqqa es un triunfo para la humanidad, especialmente para las mujeres”, que fueron las que más sufrieron a manos del Estado Islámico, dijo Ilham Ahmed, alto miembro del ala política de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS).

“Es una salvación para el deseo de llevar una vida honorable. Es una derrota para las fuerzas de la oscuridad”, dijo Ahmed, quien habló con The Associated Press desde Ein Issa, justo al norte de Raqqa.

Tropas del FDS celebraron con cantos y tocando sus bocinas mientras realizaban giros en sus Humvees y vehículos blindados, además de que colocaron banderas amarillas de las FDS alrededor de Naim, o Plaza Paraíso.

Los extremistas realizaban decapitaciones públicas y otras ejecuciones en esa plaza. Ahí se mostraban los cadáveres y las cabezas cercenadas durante varios días, postradas en lanzas y etiquetadas con los supuestos crímenes de las víctimas, de acuerdo con los residentes que posteriormente se referían al lugar como “Plaza Infierno”.

Mientras los soldados conducían alrededor de la plaza, se observaban al fondo los edificios en ruinas y derrumbes, una señal de la destrucción masiva que ha sufrido la ciudad desde que los extremistas tomaron el control. En 2014, miembros del Estado Islámico desfilaron por Plaza Naim a bordo de tanques y con equipamiento militar, en un escalofriante despliegue de fuerza que anunciaba lo que vendría.

Posteriormente, los comandantes de las FDS visitaron el estadio deportivo de Raqqa, que el Estado Islámico convirtió en una prisión. Decenas de extremistas que se negaron a rendirse montaron una ofensiva final el martes atrincherándose en el lugar.

“¡Mártires inmortales!” gritaron hombres y mujeres con uniformes de las FDS en honor a sus camaradas que murieron por recuperar la ciudad. Según la coalición, alrededor de 1.100 soldados de las Fuerzas Democráticas de Siria murieron en combates con el Estado Islámico en Raqqa y Deir el-Zour.

“Cesaron las operaciones militares en Raqqa y ahora peinamos la zona en busca de grupos remanentes y despejando minas”, dijo el general brigadier Talal Sillo, a la AP.

La declaración formal de la caída de Raqqa se hará una vez que las tropas finalicen con las operaciones de limpieza, comentó Sillo.